Personajes visibles. Actores invisibles.

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Si el actor se esconde. ¿De que trabaja?.
Un actor no debería esconderse en un escenario porque es el sitio menos adecuado. Todos los espectadores lo están viendo.
Esconderse detrás de uno mismo es una buena coartada. Ponerse en el personaje no es nada fácil; requiere mucho trabajo.
Hacer de uno mismo y convencerse de que eso debe ser visible, ha dado justificación pedagógica y dinero a mas de uno. Hace 30 años se insistía mucho en la dificultad de hacer de uno mismo. Ahora lo entiendo. Lo complicado es no hacer de uno mismo sin dejar de ser uno mismo.
Implicación y expresión se nutren mutuamente y se eliminan entre si. Hay que conseguir que no se separen y que al mismo tiempo se diferencien.
Mis coyunturales experiencias en un teatro mas cercano a la búsqueda de una mayor rentabilidad y su contradictoria relación con ese otro teatro donde los tiempos de investigación y ensayo son mas extensos, me ha llevado a reflexionar sobre el binomio implicación-expresión.
¿En que se implica el que se implica y que expresa el que se ve obligado a expresar?
La renuncia de quien dirige a su deseo de tener el control le otorga al actor la opción de respetarse a si mismo. Lo impulsa a integrarse con los demás y fomenta un intercambio que estimula la imaginación. El actor se implica en liberar lo que antes de ponerse a ensayar no había surgido.
Quien es obligado a expresar trasmite lo que ya aprendió fuera del ámbito del ensayo o se somete al deseo del que dirige quien formula lo que desea que el actor exprese.
¿Dónde comienza la originalidad? ¿Es factible un buen regreso al origen sin pagar con un posibilismo convencional que cierra la búsqueda antes de tiempo? La televisión y los pésimos productores-directores se han especializado en adquirir el talento y destruirlo, a cambio de prestigio social y/o dinero.
El máximo logro del poder es que todo el mundo crea que ese es el orden inevitable y natural de las cosas. La alianza entre rentabilidad y televisión ha convertido al actor en uno de los jugadores principales de unas reglas del juego que él no ha inventado pero a las que contribuye en nombre de la supervivencia.
Una vez mas nos preguntamos que hace el actor con lo que la sociedad ha hecho de el. Una negación personal y radical asoma en el Arte del Actor. Cada uno acabará decidiendo porque y para que se implica. Abajo y arriba del escenario. Antes y después de cada ensayo. Frente a una cámara y frente a si mismo. Detrás de que se pone. En que se pone.
El ser humano elige.

8 Comentarios

  1. María Figueiras
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    La implicación del actor tiene que ver con la necesidad de fuga, una explosión del ser que comienza con el desarme y permite la metamorfosis, eso es para mi la creación de un personaje; la metamorfosis sin perder la esencia, es más, el estado puro de uno mismo, sin barreras, sin normas, que rompe los muros para habitar otras vidas, otros sufrimientos, otras alegrías. En definitiva y parafraseandote; ser otro sin dejar de ser uno mismo.

    La relación director-actor debería ser una balanza equilibrada, si esta pierde el ecuador, el resultado no estará en favor del arte, posiblemente en la actualidad esté en función del mercado. El arte se comercializa sin normas, todo vale si el fruto es económicamente positivo.
    Desgraciadamente la educación en este país ha olvidado la necesidad de cultivar el arte, es una asignatura libre..
    María Figueiras

  2. Pantxo Nieto
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    ¿Que hace el actor con lo que la sociedad ha hecho de el?…..
    ¿sostenemos la pregunta?
    ptx.

  3. Erna Molina
    | Responder

    Aún no se cómo crear un personaje, tengo vagas ideas que creo me pueden ayudar con ello, quizás logro entender un poco »Lo complicado es no hacer de uno mismo sin dejar de ser uno mismo» lo difícil es comenzar a aplicarlo.

  4. Jorge Ignacio Orellana M.A
    | Responder

    Como alumno de primer año de teatro encuentro muy interesante lo que planteas de que la » Implicación y expresión se nutren mutuamente y se eliminan entre sí. Hay que conseguir que no se separen y que al mismo tiempo se diferencien.» se oye difícil y me imagino que es mil veces mas difícil lograr implicarse con el personaje a tal punto que todo lo que le pase a él no tenga que ver contigo mismo y que al mismo tiempo tu propia expresión, tu propio ser, ya que si se separan queda demasiado frio o con poca verdad le faltarían las viseras que solo el actor le puede dar en base a como es él en lo particular y a medida que se involucra ir descubriendo y jugando sin perder de vista los deseos y la propia vida del «personaje»

    saludos

  5. tita iacobelli
    | Responder

    El actor que está sometido al poder de un «director ejecutivo» será original y hasta genial quizás, si encuentra en la fórmula impuesta los espacios de complejidad humana, la particularidad del ser. Entonces los espectadores verán algo creativo, algo distinto que tiene mucho más que ver con ellos mismos como individuos complejos que son, somos.
    Creo que es bueno preguntarse como actor, «si pudiéramos presenciar (desde la butaca o desde el sofá) lo que hacemos, ¿lo encontraríamos interesante?»

    • jorgeeines
      | Responder

      Buena reflexión Tita. Habrá que sostenerla y a ver que pasa.
      Jorge

  6. Maite
    | Responder

    Muchas veces me ha pasado que ha medida que pasan los ensayos la originalidad, la frescura y la verdad del personaje se van perdiendo. Y es algo que con los compañeros que he trabajado nos ha resultado muy difícil cambiar.

  7. carolina cabezas
    | Responder

    Sobrevivencia, batalla e implicación están en las entrañas de este oficio, solo que como mucho, es difícil darse cuenta y hacerlo, pues es mejor recibir el regalo del mercado y querer hacer lo mismo para la aceptación, claramente nada bien.

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