Sin reino y sin caballo. Uno.

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Entre Shakespeare y Borges.
Como si de intentar buscar la diferencia entre lo biológico y lo cultural, se tratara. No. No es esa la tarea.
Ya es biológica la palaba en el escenario aunque lo teatral una y otra vez remite a lo lingüístico. Creo que es el origen y el comienzo del problema.
Origen y comienzo adheridos. Mal comienzo para abordar la cuestión. Sin embargo la esencia permanece inquebrantable aunque los vestigios que quedan de las más admiradas creaciones escénicas nos reprochen tanta fidelidad a lo peor de las tradiciones.
Lo cultural en el teatro siempre ha sido lo que está por llegar. Otra cosa es seguir confundiendo el teatro con la literatura dramática.
Una y otra vez una certeza nos persigue. Lo sólido esta en las palabras escritas, nos dicen. En la literatura teatral se juega el futuro de cada proyecto para la escena, nos dicen. Y tienen razón. Se la juegan siempre y cuando venga un actor que sepa hacer una apuesta buena.
Jorge Luis Borges: “ Shakespeare, empresario y actor, escribió para su hoy que es el ayer y será el mañana. Poco le interesaban los argumentos que remataba casi de cualquier modo, con sus parejas de amantes afortunados o con sus retahílas de muertos; mucho los caracteres, las diversas maneras de ser hombre de que la humanidad es capaz y las casi infinitas posibilidades del misteriosos idioma inglés, con su ambiguo y doble registro de palabras germánicas y latinas.”
Borges sabía mucho de letras y poco de teatro. Sin embargo intuía bien la magnitud del viaje shakesperiano, aunque no lo podía leer desde la realidad de la representación.
¿De dónde viene los personajes? Laberintos de tiempo, vocablos y silencios cabalgando hasta un presente donde un actor los recoge.
Siento tanta gratitud personal por los actores y los alumnos que reciben unas palabras de vaya a saber qué extraño territorio, buscando su lugar adecuado. Un sitio para vivir.
Un lugar que se construye siempre y cuando se destruya lo que se debe hacer a cambio de lo que hay que descubrir.
Los personajes no están atrapados en un destino inevitable. Incluso el acto creador que le es propio al arte parece quedar atrapado en el pre determinismo de la masa. También esto se ha globalizado. Los personajes ya están escritos y definidos por la tradición.
Ni la tradición ni lo natural.
Una fuga de ambas cosas está germinando y tiene que ver con la imaginación.
Cuando Borges nos habla de William Shakespeare y afirma que sus argumentos los remataba casi de cualquier modo, no habla mal de Shakespeare. Nos habla muy bien de los actores de su tiempo. De lo que remataban en el aquí y ahora de sus actuaciones. De ese algo que quedaba abierto a su intervención no reparadora sino creadora.
Shakespeare lo sabía y Borges lo redescubre. Es atrevido y un poco impune por eso se atreve a escribir lo que aquellos que estaban atrapados en los saberes literarios del actor dramático inglés no se atrevían a decir . Lo hacían en la escena.
Hoy en día un gran temor nos ocupa: no ser naturales. Eso que nos viene de copiar la vida y acaba instalado como modelo en lo televisivo parece ordenar el valor de las cosas. Sin embargo habrá quien se atreva a no copiar la vida.
Eso que aún está por crearse no figura con letra grande ni pequeña en las obras de Shakespeare. El gran mecanismo que describe Jan Kott y que convierte a los reyes en asesinos no es el que nos interesa. El que debe ocuparnos es el gran mecanismo técnico del actor capaz de convertir en realidades para la escena todas las palabras encerradas en los libros. Como siempre y para siempre la imaginación sigue hablando en el cuerpo del actor.

8 Comentarios

  1. jose luis mellado
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    Es subversivo amigo mío; por eso bien merecerías la cárcel. Las leyes, como todos los pactos y todas las normas, son caprichosas y totalmente arbitrarias a excepción de las «leyes naturales», pero eso dista mucho de lo que pedantemente se llama «lo natural»… ¿qué nos queda de natural, una vez introducidos en el lenguaje? Tal vez el nacimiento, el parto y de ello tengo serias dudas. La llamada a la insurrección que significa denunciar a los plagiarios de la vida, pudiera ser considerado por el «capitalismo feroz» un gran delito. ¡Creen y dejen de creer, con los artificios a nuestro alcance! pareces decir y lo mas insurrecto es que seguramente los actores puedan, si así lo quieren y se atreven, hacerlo.
    Ojo amigo mío, la neescencia es tan frecuente en la erudición, como en la ignorancia y nuestro sistema está repleto de ambos. El teatro…¿qué carajo es eso? ¿y a quién le importa?
    Los últimos episodios de algunos países islámicos, parece que plantean la misma duda.
    Teatro, mas teatro; actores, actrices… para desbancar a los neófitos plagistas de la vida mercantil de este sistema podrido y corrupto.
    Podremos ir juntos… aunque en celdas separadas, por aquello de un espacio de íntima soledad imprescindible para atreverse a ser… no sé, un poco dios, eso sí, sin seguidores fieles y crédulos. La creación es cosa de dioses y no de farsantes: Jehová, Yahvé, Ala, qué pandilla de mentirosos!

  2. Eider Elorza
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    A la hora de crear nos enfrentamos a unos límites que nos impone una cabeza que rige, que predetermina. Nosotros, nuestro yo más interno, conectado y creativo es capaz de llevarnos a lugares que jamás hubiéramos creído que existían. Eso me gusta de construir, que habito lugares tan reales como ficticios, que no estaban antes de que yo los hubiera creado. Que «estoy», «soy», no porque pienso, sino porque «habito». La mente es una herramienta maravillosa que hay que saber manejar, que no ha de predominar, que esté a nuestro uso y no nosotros al suyo, que es lo habitual. No se trata de encontrar la diferencia entre lo biológico y lo cultural, sino de encontrar el casamientro. Ahí reside el equilibrio.

  3. Pantxo Nieto
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    Habito, luego existo.
    Imagino, luego existo.
    Creo, luego existo.
    Transformo, luego existo.
    Me transforman, luego existo.
    Remo, luego exsito.
    Algo ocurre, luego existo.
    Pregunto, luego exito.
    Trabajo, luego existo.
    Ensayo, luego existo.
    Recorro el proceso, luego existo.
    Previo, luego existo.
    Me comprometo, luego existo.
    Me equivoco, luego existo.
    Arriesgo, luego existo.
    Sonrio, luego exito.
    Caigo, luego existo.
    Aprendo, luego existo.
    Admiro, luego existo.
    Curioseo, luego existo.
    Sueño, luego existo.
    Actuo, luego existo.
    Copio, muero.

  4. miguel
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    Estos días estoy leyéndome una serie de entrevistas a David Mamet publicadas en Alba. En una de ellas habla de la necesidad de contar con buenos actores, independientemente de la obra en la que estén trabajando. Él, como dramaturgo, apuesta por textos sin acotaciones dejando que el resto del equipo, i.e. dirección, actores, escenografía… hagan su trabajo. Elaborar el texto crudo es la base del oficio de dramaturgo, y él, como Shakespeare y muchos más, conocen su oficio y saben que es un trabajo en equipo. Un equipo en el que el actor ocupa el centro.
    ¿Por qué el actor es el centro del proceso? Sin un actor brillante, no hay público, sin público no hay ingresos, sin ingresos nos vamos a producciones pobres que atraen a nuevo público de calidad cuestionable que sólo quiere algo a cambio de los 20€ que ha pagado. Y recibe un baile, doce canciones y fuegos artificiales. Por cierto, hay quien a eso lo llama teatro (ni en el baile, ni en el canto ni en la pirotecnia hace falta un actor) ¿Veis que putada?
    Da igual cómo se remate un Shakespeare o un Lorca, pero no da igual quién lo haga. Y sea dicho de paso, casi todo Shakespeare o Lorca se remata de forma brillante.

  5. Germán Gámez
    | Responder

    » El Teatro es la poesia que se levanta del libro y se hace humana. Y al hacerse, habla y grita, llora y se desespera. El teatro necesita que los personajes que aparezcan en escena lleven un traje de poesia y al mismo tiempo que se les vean los huesos, la sangre.» (Federico Garcia Lorca)

    La poesia es otro mundo. El Teatro es otro mundo. Pienso; ¿Donde esta Dios?
    Actuar se parece un poco a soñar despierto. Adoro soñar. Es lo unico que he hecho
    desde que nací, de un modo o de otro.
    Ensayando. Actuando me siento protegido (…) Me sueño en el escenario.
    Y entonces puedo ser quien se me antoje y lo que se me antoje sin tener que defenderme, sentirme mal conmigo mismo, etc, o dar explicaciones, etc. En fin. Esto es solo un pensamiento en voz alta.
    Aprendo de los sueños. Aprendo con cada personaje algo de mi, me ayuda a crecer como persona, y todo este juego…a fin de cuentas, me ayuda a vivir.
    Un personaje «nace» y «vive» con y en el cuerpo del actor y de la palabra del autor
    que escribe la obra dramatica. Pura fusión.
    La capacidad de imaginar que posee el ser humano es un regalo…que se nos brinda.»Soy lo suficientemente artista como para dibujar libremente sobre mi imaginación. La imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado. Pero la imaginación rodea el mundo.» (Albert Einstein)
    El gesto del actor. La máscara de las máscaras para ser quien queramos ser.
    Para convertirnos en cualquier cosa. Cuando soy un personaje yo ya no soy yo aunque lo sea al mismo tiempo. Controlo la situación, pero es el personaje quien se comporta por mi. Adquisición de conductas.
    Todos somos contradictorios. Cuanto mas humano, mas contradictorio.
    ¿O viceversa? En fin. Seres humanos sobre el escenario. Personajes humanizados
    por la virtud de la contradicción.
    Silencio. Cuando se provoca un silencio que tiene fuerza de gravedad vibra la sangre del espectador, se le revuelven las entrañas.
    ¿Y donde queda la inocencia? Hace falta. Mucha Falta. Para seguir ilusionandonos.
    Para continuar sorprendiendonos.
    Y la imaginación contra el aburrimiento, como escudo ante la tristeza y la desesperación. La imaginación porque nos pertenece y la imaginación para parir universos. Como Madre Creadora.
    Dios. Es. Imaginación. Crea. Vida y teatro. Sueños…Palabra. Y palabras.
    Cuerpo. Y silencio. Mucho silencio. Más contradicción. Inocencia. Y amor. Siempre.

  6. Pantxo nieto
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    El teatro no dejara de existir ni aun cuando no se pueda imaginar un nuevo sueño.

  7. clara stav
    | Responder

    hola jorge
    no se si te acordas de clara stav. era la mayor del grupo hamiklat de israel.
    siempre recuerdo la epoca tan linda que pasamos y todo lo que aprendi gracias a vos.
    por fin pude comunicarme con vos, espero que lo recibas y me gustaria recibir algo de parte tuya.
    hasta siempre, clara

  8. Ruben dario comezaña
    | Responder

    alguna vez leí una frase de sartre q decía: «el ser humano es el único animal donde la existencia precede a la esencia».o sea q nos construimos , nos ponemos máscaras para, desde ahí, avanzar hacia el origen. sí; han leído bien…» avanzar hacia el origen». ahora bien… , si el SER es máscara , llegar al ES- A LA ESENCIA-, parece sencillo;… me desenmascaro(la observación parece contundente); pero , dar con esa verdad -esencia- presencia-q nos haga ver natural es un camino complejo(por no decir denso).queda claro – por lo menos en lo seres humanos-q la esencia – la naturalidad en el actuar- es un construcción . ahora,como toda construcción, depende de la mirada, la verdad a de surgir del diálogo entre quien mira, y da a ver. para q dicho diálogo se dé, actor y espectador deberán compartir un mínimo , del campo de experiencia q se pone en juego.si esto se da, habrá «verdad». la esencia surge de la «forma de forma», de anular el tiempo entre lo q se piensa y lo q se hace; entre lo q se muestra y lo q se ve.la única esencia q puede haber en el ser humano es la emoción q anula ser y conmueve. la esencia es una un sentimiento(una emoción pasada por la conciencia).

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