Poder pensar.

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El actor tiene que nacer en cada ensayo para que el Teatro pueda pensar.
Es la mínima resistencia puntual de cada actor para construir la gran reacción contra la poética de la naturalidad, tan instalada, tan aceptada.
¿Pero porque resistir? ¿Qué necesidad tiene el Teatro de poder pensar?
Un viejo discurso se asoma con fuerza entre los pliegues de una realidad que vuelve a reafirmar con tozudez un mismo mensaje: producir lo superficial para acomodar lo que el Teatro produce a lo que la sociedad demanda.
No es así.
La sociedad no demanda lo intrascendente.
La política del liberalismo como la única política de lo posible estimula la intranscendencia para conseguir también desde el Arte, sus objetivos: construir una subjetividad que solo tiene valor si le podemos poner un precio.
Mal lugar para el Arte.
Pésimo lugar para el Actor.
De pronto y atrapado en medio de contradicciones débilmente asumidas, el Arte del Actor ha resuelto dejarse llevar. Bloqueado como está ante tanto ruido mediático no tiene fuerza para avanzar hacia atrás ni impulso suficiente para dar un gran salto hacia adelante.
Demasiadas cosas ya están dadas. Ya nos han modificado y nos cuesta mucho creer que pueda haber algo diferente.
Desde este realismo social devastador que nos acompaña apelo a una reserva virtual.
La pregunta por el sentido de lo artístico que cada actor o cada director debería realizarse debe conducirlo a la técnica y no al resultado.
El gran viaje está perdido de antemano. El pequeño viaje, el de cada uno puede comenzar cada día.
Somos propietarios de un cuerpo y eso nos da unos derechos. Tenemos un plan universal. No solo gestionar los residuos de un mundo occidental que se derrumba. Hay algo mas. La construcción de una subjetividad sembrada desde el Arte, nos da la opción de creer en algo mas.
Para el Teatro se acabaron las verdades de la vida. Para el Actor comienzan las verdades de la escena. Esas que hay que construir día a día. Vez a vez. Ensayo a ensayo.

En Rosario. En Santa Fe. En Córdoba. Hoy en Madrid.

29 Comentarios

  1. Menchu
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    Aquí estoy, con mi fractura de tobillo, producida momentos antes de salir al escenario para compartir nuestras bodas de sangre con alumnos de Santiago de Compostela.Estábamos juntos Jorge, tú en Argentina, nosotros en Galicia. Volveremos compañeros, cuando los huesos vuelvan a unirse, volveremos.
    No puedo caminar con mis dos pies. Puedo pensar.
    Cuando nazca en el siguiente ensayo o en la siguiente función, para mi tienen el mismo valor, ,mi cuerpo recordará, pensará en estos momentos y construirá algo nuevo, algo diferente, algo que no estaba antes de esta fractura. O quizás estaba detrás de una puerta que yo no veía. Hay que ver las puertas y hay que querer abrirlas. Pero las puertas se abren en el espacio de construcción, por favor!. Con los compañeros -actores, director, creadores de escenografías, de luces, de vestuarios,,,,- por favor!, Con los espectadores, por favor!,
    Ese cuerpo con sus derechos agradece a Jorge su mirada y la posibilidad de que juntos nos inventemos con los personajes que nos toque compartir ese plan universal que neutralice tanto cuerpo expuesto a la nada.
    Compañeros de Tejido Abierto Teatro sois pa inclinarse.

  2. Mariel
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    Yo no quiero dejarme llevar, me niego a dejarme llevar. Prefiero decidir, crear, equivocarme, aprender, rectificar, luchar contra resistencias, propias o ajenas, pero disfrutar creando. Con más o menos éxito.
    Quiero actuar o lo que es lo mismo vivir.
    Hacía demasiado tiempo que olvidé que ese era mi plan. Gracias a que un día recuperé la memoria y aquí estoy. Acabando mi formación con Jorge, mi maestro, feliz de ensayar y ser Blanche, Lady Ana, Julieta y lo que vendrá.
    Gracias a los que me han acompañado en este viaje.

  3. Felipe Botero Restrepo
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    Me haces preguntar si el arte sigue siendo o debe ser un acto de resistencia. Y no me refiero a resistencias de revoluciones trasnochadas. Me refiero a esa resistencia a la obviedad a lo intrascendente a lo inútil. Ahora, más que nunca, el mundo parece necesitar un teatro honesto con sus ideas, generosos con su lenguaje, contundente con sus acciones. Ahora, más que nunca, el hombre común necesita que el arte le hable de frente, sin velos; que le recuerde su existencia y su importancia en la esfera pública. Necesitamos decirle al hombre común, que no es invisible a los ojos del arte.

    En fin, reflexiones que me suscitan tus palabras Jorge.

    Felipe Botero Restrepo

  4. María Gainzarain
    | Responder

    Decía Jorge Semprún pensando en Europa, que tal vez el éxito del capitalismo, resida en las resistencias que provoca…y el de su continuidad ,la sucesión de cíclicas crisis, que retroalimentan el sistema…y creo que tal vez también la intrascendencia., Porque lo absoluto, sin la resistencia de lo intranscendente puede llegar a ser revolucionario, cruel e inevitable…Es como quemarse los ojos mirando fijamente al sol, sin protección…
    El capitalismo puede vencer mientras no se desarrolle totalmente, y me hace pensar .que tal vez el arte, en esa subjetividad lúdica, venciendo los obstáculos, muchas veces instranscentes pueda subsistir, con su propia mecánica…
    Tal vez ese punto medio dialéctico, sea el diálogo de la razón con la existencia, o tal vez la única vivencia posible..lo absolutamente intrascendente o lo intrancendentalmente absoluto…

  5. Fernanda
    | Responder

    Dice Heidegger en «El origen de la obra de arte»: «La obra de arte abre a su modo el ser del ente. Esta apertura, es decir, el desentrañar la verdad del ente, acontece en la obra. En la obra de arte se ha puesto en operación la verdad (desocultamiento) del ente. El arte es el ponerse en operación la verdad del ente». Desocultar, ahí reside el poder, un poder que se des-cubre o no, que se busca o no que se persigue o no, que moviliza, llega, invade, inunda. Es difícil cuando no se cuentan con las herramientas o los recursos, pero una vez que se los tiene!!! fantástica aventura, por lo fantástica y por lo arriesgada. Gracias Jorge por hacer pensar, entretejer ideas…

  6. Eider E.
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    El gran viaje NO está perdido de antemano. En ello andamos y, mientras andemos, el gran viaje será una realidad latente.

    ¡No! Nos han modificado… pero, aunque cueste creer que pueda haber algo diferente, creemos. De eso trata nuestro oficio que, no es un oficio, si no una forma de vivir.

    Somos algunos y creemos. Actuamos encima y fuera del escenario. Somos, más cada vez los que construimos nuestra propia realidad, una realidad que, como bien tú nos dices, no existía antes de ser construida. Con las mejores herramientas de las que disponemos. Encima de un escenario, y fuera, repito. Y cada vez estoy más segura de aplicar en mi vida lo que aprendo en la escena. La ética de la escena es la mejor ética para vivir. Es cuestión de tomar decisiones. Y de querer ser consecuente.

  7. carlos higinio
    | Responder

    querido jorge, correcta tu lectura del liberalismo, la ultima de las grandes farsas politicas en las que se propone al dinero como gran redentor y motor inmovil de la justicia universal.
    asi de crudo y asi de claro. todo lo demas es palabreria para despistar a los incautos y agradar a los codiciosos.
    solo queda pelear de continuo.
    es lo que tu haces. enhorabuena

    un abrazo fuerte

  8. Guillermo
    | Responder

    Me alegra y emociona tu propuesta Jorge, no es fácil y muchas veces, no nos damos cuenta que hemos postergado el ser para recubrir el ente, como dice una compañera de Blog. En una época el teatro era una esperanza para cuestionarnos la verdad, pero en estos años creo que se infiltra en algunos escenarios la anestesia mortal de la pregunta, y las posibilidades de cada uno desde su lugar intentae cambiar pero para que NADA siga siendo igual.

  9. Toni Báez
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    Totalmente de acuerdo con todo y todos. Si no, para qué subirnos?, si no es para crear desde ese lugar en el que cargamos con la pregunta a las espaldas. Porque las espaldas es cuerpo, no por otra cosa. Ya no me engañan aquellos actores y actrices que no trabajan desde aquí, antes sí, ahora no, mérito de Jorge, claro. Y qué gusto poder hacerlo, poder cagarte en aquello que la gente espera que hagas para que se puedan ir contentos y felices. A veces, todo confluye y…. en fin, se produce algo maravilloso. Aunque este sea un blog para hablar de la vida alrededor del teatro, pongo un ejemplo cinematográfiico : «The Master». Sí por supuesto

  10. Sebas desde colombia...
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    Resistir y resistir… Es la pelea…
    Como hacer para que el actor y el director se de cuenta que la pelea esta es en transformar la realidad de la sociedad.
    Como hacer para que el actor no le tema a hablar de la parte política de nuestros entornos. (todo es político, esto desde los griegos)
    Hay que tenerle miedo a la Lógica Formal, a la competitividad, al venderse y comprarse, al trabajar para el público, al volverse un mercenario…
    El arte y el artista es un ser importante-mente inútil… esa es nuestra ventaja….
    Por eso hay que fracasar mejor como decía un capo por ahi….
    Y por nuestro lado… Seguimos metiendonos el dedo en el culo y rompiendonos la cabeza para no dejar de resistir…
    Siempre sera importante escribir y generar estos dialogos de saberes…. Un abrazote…

  11. Geno
    | Responder

    Somos muy privilegiados, la gente de teatro. Habitamos otros mundos. Construimos otras realidades. ¿Y qué pasa si asumimos esa responsabilidad? Es bonito pensar que esas acciones que ensayamos para generarlas en escena, podemos propagarlas también en el mundo mediante ese “algo más” construido, subjetivo, nuestro.
    El viaje es largo, y está hecho de cambios: sin cambio, ¿qué sería de los personajes a los que interpretamos? Perseverancia. Cabezonería. Me empeño en pensar que hay que atreverse a modificar, a no dar nada por hecho. Si el viejo discurso es tozudo, bienvenido al debate: hay reto. Porque la cosa va de inquietarse. Como los personajes.
    Y sobre todo, no dejar de hacernos una pregunta.
    ¿Qué deseo?

  12. Laura
    | Responder

    Eines que te dedicas a sembrar,en los libros, en las conferencias,en los seminarios,en cada una de las personas que podemos,queremos (y debemos) entender que el arte del actor es algo más.Vos nos das los pilares para que podamos asentarnos y construir, y cuando estamos metidos allí nos damos cuenta que ya no nos queda otra que viajar hacia atrás,tomar el impulso e intentar dar el salto,y construir día, día desde la técnica que o sorpresa nos hace que nos descubramos día a día,con mas gente en córdoba o en Santa fe dispuestos a querer subirnos a este viaje en que nos invitas a participar. y cada día con mas responsabilidad y cada día con más entrega,solidaridad,respeto hacia a vos y tu gente, la que también se subió a este viaje hace años y que de alguna manera una siente como compañeros de viaje aunque ustedes estén en Madrid y una en córdoba.Construiremos, día a día,te la debemos,nos la debemos.

  13. Marcelo
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    Gracias Jorge. Llega justo para trabajar con alumnos. Multiplicar.

  14. Pantxo
    | Responder

    La historia del Teatro la escriben los actores, pero casi núnca, por fortuna, salen sus nombres en ella. La historia del Teatro es como la historia universal, llena de reyes y guerras, con sus nombres engalonados sobre placas de teatros mundiales y reconocidas frases escritas por ellos y dichas por otros. La verdadera historia, la de la Vida y la del Teatro es más bien otra. Hecha de la materia que constitutye el deseo indivisiblemente inviolable de un sujeto, persona, homo o dona, que se alaza cada mañana, o cada noche, para ver que la vida y el trabajo del actor tienen que empujar la belleza a un desfiladero profundisimo cada dia. Todo ello para no complacerse con la belleza del dia anterior y seguir buscando y buscando, descubriendo y redescubriendo algo que se ata al artista como la miga a la hormiga desde que nace hasta que muere: el amor. El amor al arte, a un pensamiento, a un color, a un paseo por las frases más bellas escritas, no por reyes ni secuaces, sino por un pueblo y sus poetas que viven y trabajan de raices, como hace millones de años. La historia de la escena la escribimos tu y yo y la marca esencial del caracter del Teatro, que es la fugacidad. Asi que ¿para que nos sirven premios y nombres, si aqui tratamos el cambio como impulso, la duda como oportunidad, la inseguridad como camino y la compañia como solidaridad?.
    Pero se empeñan en repetir siempre igual y siempre cansativamente que no, que tenemos que ser eso o nada, o blanco o negro o con ellos o contra ellos, que tenemos que inscribirnos en la larga lista de premios Max, Fax, o Jacks y yo digo…..¿te has parado alguna vez a contemplar la contingencia?En ella no cabe la historia, su historia, porque es muy muy muy pequeña, y el arte en cambio, infinito. Gracias Jorge por darnos el espacio donde poder repensar cada dia lo infinito. Y pronta recuperacion a Menchu!.

  15. emilio
    | Responder

    Últimamente a raíz del trabajo con Jorge pienso a menudo en lo que él denomina «Las contradicciones débilmente asumidas»: Descubro que aquellos que asumen la contradicción con coraje aceptan que no existe un final, que no es posible encerrar el movimiento del universo, entre ellos el corporal, con cadenas de oro.
    El arte del actor se sostiene en una contradicción, la que aporta la contingencia que usurpa la estructura, la misma que surge con el tiempo que empleamos en vivir, cuando descubres que transitar la doblez del conflicto genera verdad tanto en tus pensamientos como en tu alma.
    El poeta se contradice fuertemente descubriendo que el producto no es tal sino tan sólo proceso, que los sentimientos no son resultados sino vínculos en acción, que las escenas nunca empiezan ni terminan aunque creamos que debemos hacerlas justo «hasta aquí». Cuando vi la mirada de Judith Malina impregnada del nuevo montaje del Living Theatre me recordó la de Jorge y pensé: Qué profundidad en la mirada da vivir en la contradicción de un arte puesto siempre en la pregunta, yo la quiero para mí, tanto en mi vida como en el teatro, que no se porqué a menudo pienso que van de la mano, pero eso lo dejaré para futuras investigaciones con Jorge.

  16. Sergio
    | Responder

    En uno de mis films de culto, «OLD BOY», el personaje principal luchaba continuamente contra sus propios demonios diciéndose «RÍE, Y EL MUNDO ENTERO REIRÁ CONTIGO. LLORA, Y LLORARÁS SOLO.»
    Creo que nunca antes tuvimos tanta oportunidad de contar historias, de agarrar una cámara a precio de saldo y con un ordenador medio decente hacer cine; de juntarnos en un salón, apartar muebles y montar algo digno, nunca hubo tantas salas alternativas para exponerlo; nunca antes uno tuvo tanto acceso a programas de edición para montar sus propios temas musicales y tanto acceso al mundo para que los oiga.
    Lejos de quejarnos porque se hacen 4 peliculas al año en este país, porque siempre se estrena la misma mierda en los mismos teatros…debemos aprovechar las herramientas que el arte hoy más que nunca nos brinda, para gritar, para olvidarnos de nuestros demonios durante un rato, para hacer que el resto se revelen contra los suyos. Debemos exigirnos, darnos duro, para que el público se exija con nosotros y dejar ya de llorar, porque el peligro es que hay demasiada gente llorando y su único consuelo es que lo hacen acompañados. Pero la miseria, el muro imaginativo, la tristeza, la autoanulación, el fracaso, la derrota, esa… esa nos la vamos a tener que comer nosotros sólos y quedarse en casa llorando acompañado mirando a un teléfono que nunca suena no es la solución. Hay que echarle huevos y reír, aunque sea solo sobre un escenario, quién sabe, quizás llegue el día en el que el mundo deje de llorar y a ti ya te habrá pillado en la fase de descojone.

  17. diego
    | Responder

    un universo por descubrir dentro del espacio escénico y una guía preclara para explorarlo…estructura técnica interpretativa. con un compromiso ético , artístico como brújula.gracias jorge.

  18. Sandra Burmeister
    | Responder

    Muchas gracias don Jorge, por compartir este nuevo artículo, tan interesante. Me quedo con su frase del día que la siento tan particular…» La pregunta por el sentido de lo artístico que cada actor o cada director debería realizarse debe conducirlo a la técnica y no al resultado.»
    ¡Un abrazo desde Chile!

  19. María Gainzarain
    | Responder

    A veces cuando me vuelvo al arte desde tan lejos, sólo me queda una herida abierta….Y duele, lloro ….y la arcilla se ablanda…

  20. María Nahal
    | Responder

    Arranco a leer un libro de Tarkovski titulado “Esculpir en el tiempo”. En eso me llega un mail tuyo, con lo que aquí has escrito, y empiezo a generar delirios:

    Ir sacando lo que sobra para darle forma, mediante el trabajo, a algo nuevo. “Hacer aparecer lo que sin nosotros quizás nunca se vería”. Romper para empezar a construir. Aprender a no saber. Porque para ir a donde no sabemos, hay que ir por donde no sabemos. Hacer estallar la imaginación. Sin miedo al error. “Porque primero fue necesario que el hombre se sintiera frágil para devenir pensante”. Porque el vacio hace aparecer el espacio creativo. Pensar desde el cuerpo con el cuerpo. Y en ese viaje ir encontrando el disfrute que casi siempre tiene que ver con el tiempo. Porque el tiempo es el instrumento, la materia y el obstáculo de casi todas las artes. Porque quizás sólo se trate de estar presentes, trabajando, jugando. Deviniendo niños. Porque la regresión es creadora. Porque toda creación siempre será una maravilla.

  21. Re
    | Responder

    Que bien

  22. Antón
    | Responder

    Explorar caminos que antes no fueron andadados. Buscar la poética en cada actuación. Eso confiere al ACTOR la categoria de ARTISTA, no de un mero intérprete, si no de un creador. Eso es lo que Jorge Eines propone, llenar la palabra ARTISTA de contenido. No es nada fácil, pero el empeño merece la pena.

  23. Antón
    | Responder

    «Las verdades de la escena». Me parece genial. Las verdades o mentiras de la vida son otras. Lo importante es crear una verdad escénica, sincera y si ser una copia de la vida.

  24. Manuel Valiente
    | Responder

    La lucha de contrarios; el «jaos», el abrirse de un abismo inconmensurable, sin fondo ni punto de apoyo; principios presocráticos aplicados a la escena, comienzo necesario, y a menudo olvidado.
    Tenemos que romper los orígenes, para poder comenzar, el acomodo nos detiene y nos mata. Deconstruyámonos constantemente para crecer en la libertad de pensar y atrevernos a mirar de frente la oscura y preclara verdad de la escena.

    Reflexión esquizo de la mano de Jorge

    Gracias

  25. LaFea :)
    | Responder

    Comienzo a entender que lo que nos regalas es la posibilidad de re-enamorarnos del teatro en cada ensayo, de romper con todos nuestros miedos y prejuicios y re-descubrirnos a nosotros mismos, nos has mostrado la satisfacción que da crear con la libertad por delante. Tener ensayos vivos, libres y sorprendentes que llevan al actor por un viaje inesperado tan imaginario que se vuelve real para el actor y los que observan.
    Gracias por el viaje en la tormenta….

  26. Sandra Fernández
    | Responder

    De verdad Jorge que ha sido un inmenso placer asistir a tu seminario de interpretación ;por tu trabajo,tu saber, tu experiencia,tus consejos,tu implicación,tu cercanía … pero sobretodo por tu pasión por esta maravillosa profesión. Gracias por acercarnos y mostrarnos este mundo desorganizado sin explorar, por embaucarnos en este camino tan interesante de investigación, experimentación y desarrollo actoral tan rico ; por permitirnos a los actores CREAR nuestra propia vida en escena. En defnitiva : «deshacernos» para «hacernos» a nosotros mismos y conseguir ser libres.
    Me has hecho recordar cada día del seminario el por qué adoro esta profesión: el teatro. Me has enseñado el significado de la palabra «artista» : creador.
    Ha sido un regalo para mí, de verdad. Estoy segura de que volveremos a coincidir en este camino.
    GRACIAS

  27. Alejandro "El contenido"
    | Responder

    Hace un tiempo atrás empecé a hacer el pino, buscando darle la vuelta a la realidad y cambiar el mundo (al menos mi mundo que es una forma de empezar). Hace dos años empecé una apuesta nueva, hice tabula rasa y ti un golpe de timón, alejando mi vida de derivas engañosas, de ciertas brumas cegadoras que escondían los escollos de la sociedad de consumo.

    Ahora entiendo que en el horizonte de la actuación se encuentra un compromiso, una herramienta, y si queremos aplicar la coherencia precisa, podemos pasar de ser una cortina de humo, a señales de humo, una llamada al despertar de las consciencias {las nuestras las primeras} en vez de insulsa evasión adocenante.

    El arte del actor como camino, procurar perseverar como propuesta, la técnica al servicio de la idea.

  28. Eider E.
    | Responder

    «Dicen que finjo o miento
    Todo lo que escribo. No.
    Yo simplemente siento
    Con la imaginación.
    No uso el corazón.

    Todo lo que sueño o vivo,
    Lo que me falla o acaba,
    Es como una terraza;
    Aún sobre otra cosa
    Esa cosa es la que es bella.

    Por eso escribo en medio.
    De lo que no está al pie,
    Libre de mi ensueño,
    Serio de lo que no es.
    ¿Sentir? ¡Que sienta quien lee!»

    PESSOA

  29. Jason Macantire
    | Responder

    I think this is the best blog I have ever read.

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