La imposibilidad de imaginar.

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Me escribe un director. Es amigo. “Gracias por tus consideraciones desestabilizadoras. Eres más idealista que yo y ya es decir”. Me agrada que alguien que estimo piense esto. Agradezco que quiera escribírmelo. Muy bien. Me dura unos segundos el estado de ligera embriaguez narcisista que me producen las caricias verbales. ¿Y ahora qué?
No soporto el sometimiento. Vivo en un tiempo de sociedades sometidas a valores que no comparto y como no me siento preparado para cambiar la sociedad, me dedico a los que tengo más cerca. Aquellos con los que convivo profesionalmente. En un ensayo o en una clase. Desde mis libros o desde el Blog. Me impulsa una rebelión contra el sometimiento.
Una sombra lo envuelve todo. El individuo de nuestro tiempo se ha convertido en un instrumento para la comunicación social. Como si todos no tuviéramos otra opción que decir lo mismo: esto es lo que hay.
Lo Newton de lo social. Una ley de gravedad que debemos aceptar como hemos acabado aceptando que las manzanas caen hacia abajo. Parece ser que nada se debe hacer porque nada se puede hacer. Las manzanas seguirán cayendo. ¿Hacia que lado?
Lado Uno. La única ideología que impera es la seguridad. Es obligatorio estar sosegados porque el futuro debe estar garantizado. Todo equilibrado. Todo bien. Interpretemos la realidad de una sola manera. Es buena si nos sentimos seguros. Es la concepción vital que funda un sistema y organiza la vida de las personas.
Lado Dos. Hay que ser competitivos. Hay que estar preparados para ganar a los demás. El motor es competir. Ser fuerte para esa batalla. Hay un solo enemigo: el que consigue lo que yo tengo que conseguir. Ser un ganador es obtener primero el trabajo y luego el premio. No dejar ningún resquicio para la debilidad que me haga suponer que en vez de competir debo elegir el bien común.
Lado Tres. ¿Cuál es el destino? Salvarse. El que pueda lo conseguirá y los que no perecerán en el intento. Antes era un mecanismo biológico ahora es social. La subsistencia de la especie. Un sálvese quien pueda tan universal como miserable acaba siendo el mensaje definitivo que recibe cada individuo.
Nuestro colectivo, el del Arte del Actor, se ha adaptado sin demasiada incomodidad a estos tres principios. La moral acaba siendo la integración de los tres lados y los valores éticos que deberían ser naturales son desplazados. Decía Samuel Beckett: “El fin esta en el principio y sin embargo se continúa”.
Debemos continuar. Muy bien.
No es necesario pagar en España las deudas de Hollywood. No hace falta seguir asumiendo que copiar la vida es un modelo para actuar. No es imprescindible creer que solo hay premios y castigos. Triunfadores o perdedores. No es obligatorio pensar que la basura mediática es basura de la buena porque genera dinero. Podemos pelear la realidad y no dejarnos asesinar por ella.
El que actúa con todo su potencial comunicacional debe seguir estando en el centro de la cultura con todo lo que esto supone de potencia transformadora. Me refiero al cambio que se produce en un espectador cuando asiste y se implica en un acto creador.
Un actor europeo o latinoamericano que reivindica su historia; no la histeria comunicacional televisiva. Estamos atravesados por urgencias que ayudan a un cambio de paradigma. No hay razones ya para seguir vendiendo estupidez. En forma de sensualidad femenina o machismo andrógino. En forma de ganemos premios y seremos famosos. En forma de comedia tonta pero llena de encanto superficial. La crisis ilumina. Quedan cada vez menos cosas que perder y ni una sola cosa que no seas nuestra, por salvar.
¿Qué es lo que queremos salvar? Por ejemplo, la ética personal que nunca muere y nos ayuda a entender que venimos de una sociedad que nos ha querido convencer, de que todo está permitido. Si no es así, aún quedan algunas cosas por hacer.
Romper el cerco. No aceptar que la imaginación del actor se debe acomodar a una exigencia devastadora que lo obliga a entender su existencia profesional, solo como supervivencia. Sometido a la miseria que es siempre indigna, el que actúa se convence que es legítimo hacer cualquier cosa para sobrevivir.
Lo que queda por salvar es la subjetividad. Que cada individuo puede decidir qué es lo que hace con lo que desea. Y si no sabe, que entienda y aprenda. Esa es la tarea. Salir de lo que el poder ha elegido. Ser capaces de imaginar desde nosotros mismos.

25 Comentarios

  1. MUCHACHAENFLOR
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    Ay, cuanto de alentador en tus palabras, Jorge. Me alegra haberme topado con tu pensamiento. Lo necesito, porque hace poco descubrí que los Reyes no son los padres, y no se me permite seguir creyendo, muchas veces, en lo que me de a mí la gana para seguir ilusionándome con la vida. Siempre me preguntaban que qué quería ser de mayor…yo nunca lo supe, porque pensaba: «cómo lo voy a saber, si todavía no está escrito». Pero una y otra vez me piden que sea vidente fatídica de mis días.Me niego a saber lo que gracias al milagro de la vida, me ha sido llamada a descubrir. Quiero creer que si las seguridades se me antojan atractivas son simplemente porque de alguna manera, a veces quiero creer que tal vez estoy equivocada yo…porque son tantos los que opinan de otro modo. Pero tus palabras me hacen reafirmarme…SI SEÑOR, QUIERO IMAGINAR, Y CONSTRUIR, Y CREAR mi vida, mis pasos…porque nunca nadie ha andado mi camino…y esa es mi única certeza. Saber que nunca nadie podrá interpretar mis personajes y mis gestos como yo…y ser única es la mejor de las remuneraciones que, por suerte, sólo salen de mi bolsillo.
    Que los actos creativos, en la vida y en el teatro, salven la subjetividad!!

  2. Sergio
    | Responder

    Más allá de una reflexión a la que, como de costumbre, me llevan tus entradas solo diré gracias, porque necesitaba en este momento leer esto. Para sentirme un poco mejor por las decisiones tomadas, menos estúpido. Gracias.

  3. Adam
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    me siento muy afortunado por haber encontrado un lugar donde poder experimentar y compartir la cantidad de cosas que me van ocurriendo. me siento feliz de darme cuenta que sigue existiendo gente que tiene algo mas en la cabeza y me siento feliz de poder aprender algo que me gusta y que me esta cambiando de un modo inimaginable!

    Gracias compis!!!! y gracias tb a los super profes :>

  4. Álvaro
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    Eres un luchador. Valoro tu empuje. Gracias por compartir este blog. me siento afortunado. Apacull

  5. Dave8622
    | Responder

    Ayer mi compi de escena y yo estuvimos hablando precisamente de esta «filosofía» antes de empezar a ensayar.
    Para mí, como alumno de primero, es un tema nuevo a descubrir.
    Estoy intentando descubrir este caminito poco a poco, pisando fuerte y apostando por él.
    Al igual que en un previo, se donde empieza, no donde acaba; pero de lo que si estoy seguro es que va enriqueciendo mi mente y despejándola de la basura que me impide pensar por mí mismo.
    Ester, ayer prendiste una chispa en mi dándome un poquito de fe en la humanidad.
    Jorge, le das esa chispita a mi mente que ayuda a alumbrar un poquito el camino.

  6. Lola
    | Responder

    Coincido: si nos descuidamos, vivimos sometidos. La mirada del otro no solo puede llegar a ser el infierno sino también el freno para la acción.
    Coincido de nuevo: me molesta el sometimiento. A veces es cómodo, es cierto, porque hasta puede haber un goce en lo malo, sobre todo si ya lo conocemos, si nos hemos habituado a ello. Creo que unas de las cosas que nos salvan son la imaginación y el coraje, que deben ir juntos para hacer buen efecto. Y mientras, valoro y fomento las pequeñas rebeliones cotidianas, los cuestionamientos a lo que no se cuestion, la capacidad de preguntar hasta el hueso del asunto y también de saber callar para escuchar al otro y al silencio.

  7. Candela
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    Gracias. Descubro de nuevo por que aparecí en tu escuela. Hablas de sometimiento humano, y resuena como lo hacen los dulces sonidos del arpa en mi, arte. Esa palabra tan sagrada en mi camino, que llena cada instante de incertidumbre con la imagen figurativa de una brujula. Reconozco que encuentro cada dia en mis ensayos la liberacion. Debo recordar el dia en el que mis acciones empezaron a ser ofrendas a los dioses. Ese dia supe cual era mi camino y que en él me encontaria con mis hermanos mirandolos con el alma. El arte nos salva, cuantas veces te escuche estas palabras. Gracias por tus reflexiones que resuenan en mi vibracion con alegria.
    Un abrazo.

  8. Felipe Botero Restrepo
    | Responder

    Das en el clavo Jorge: El «¿Por qué?». Pregunta maravillosa que se traslada del escenario a la vida práctica. Una pregunta que siempre nos ronda en la escena y que olvidamos frecuentemente en la vida diaria. «¿Por qué?» ¿Por qué elegí este oficio? ¿Por qué me dedico a él? ¿Por qué sigo insistiendo? ¿Por qué me gusta?
    Y ese «¿Por qué?» se va transformando en un «¿Qué?», «¿Cuándo?» y «¿Dónde?».
    Los actores, eternos lamentadores, olvidamos cuestionarnos sobre nuestro propio oficio. Olvidamos los motivos que nos llevaron a él. Perdemos la memoria a nuestro antojo: «Hoy creo en esto… Mañana… mañana ya veremos si me acuerdo en lo que creía.»
    Somos capaces de sostener una verdad en el escenario, o al menos lo intentamos, pero no somos capaces de sostener una verdad fuera de él.
    Y creo que se debe a la pérdida voluntaria de memoria. A esa triste capacidad de olvido que nos obligamos a desarrollar por el afán de sobrevivir.
    Por supuesto, siempre podemos culpar a la sociedad. Pero lo cierto es que somos nosotros los dueños de nuestras elecciones. Elegimos este oficio, así que es mejor que nos hagamos cargo. Recordemos el «Por qué» me dedico a él.
    La pregunta nos puede salvar en la vida tanto como lo hace en el escenario.

    Gracias Jorge nuevamente.

    FELIPE BOTERO RESTREPO

  9. yonosoybonita
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    Enhorabuena Jorge, me ha encantado tu escrito, pero la verdad que me entristece pensar que esto es muy complicado que cambie ya que el sometimiento que vivimos es brutal y los valores que ahí nombras, individualismo, seguridad y competitividad está integrados en la educación de todos y cada uno de nosotros/as. Algunas tenemos la suerte de encontrar a lo largo de la vida, personas que nos abren la mente y nos sacan aquello que hace años que late dentro de nosotras. El problema es que la gran mayoría siguen viviendo sin saber qué pueden imaginar o construir cosas que ni siquiera saben que existen… Y me pregunto: ¿Cómo llegamos a toda esa gente? ¿Cómo podemos cambiar esta peligrosa espiral? El arte para mi es una elección pero no quiero que sea solo mi elección. Quizás ésto sea también una idealización y no podemos cambiar la vida acomodada y poco reflexiva de tantas personas que viven a nuestro alrededor. Pero me queda la esperanza que todos estos valores vayan cambiando porque el mundo se de cuenta de que todo esto ya no funciona. Un beso Jorge.

  10. Sebastian
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    Puffff…. Yo grito a favor de la anarquización del actor… OBJETIVO, ENTORNO, ACCIONES FISICAS FUNDAMENTALES, CONTINGENCIA, TEXTO Y ANARQUIZACIÓN… je je je…

    Sebas resistiendo desde colombia….

  11. Juan Carlos
    | Responder

    Poco a poco espero y quiero que todo esto que expones cambie, se puede, podemos y queremos que cambie. Una pequeña piedra tirada en un estanque de agua produce hondas que se extienden por todo este. Suena a filosofia barata pero me gusta pensar que es verdad, que por pequeñas ACCIONES de cada uno transformen a los demas.
    Gracias por tus reflexiones Jorge.

  12. Juan Ignacio
    | Responder

    Ante todo el actor es un ser humano. El ser humano es ante todo… bueno… que no se le pueden pedir peras a un olmo. Y menos a día de hoy que estamos volviendo a los tiempos en que las cosas, si tienen tetas y culos, molan.

    Si una señora de 250 kilos va a una tienda y quiere comprarse unos pantalones de la talla 28 para ponérselos… la inmensa mayoría de dependientes/as pensará que «el cliente siempre lleva razón», pero, por suerte, habrá unos pocos que le digan a esa señora que, efectivamente, por muy cliente que sea, no lleva razón… y acabarán en la p$ta calle, ajajaja… en fin.

    Cuando la especie inteligente que nos sustituya mire hacia atrás y nos estudie sacarán la conclusión de que éramos gilipo//as perdidos.

  13. Inma
    | Responder

    «Que cada individuo pueda decidir qué es lo que hace con lo que desea» ¡Qué tarea tan difícil!
    «Ser capaces de imaginar desde nosotros mismos»
    ¡Qué tarea tan difícil!
    Sinceramente, creo que el Teatro me eligió antes a mí, que yo a él. Cuando empecé a crecer y conmigo las ganas de dedicarme a esto, llegó el momento de decidir qué hacer con mi deseo… la elección estaba clara, pero el camino era y ES lo difícil: Es difícil desprenderse de las ganas de que a todos les guste lo que eliges. Es difícil desprenderse de los valores de la sociedad en la que vives… Pero cuando lo consigues en esos pequeños instantes que te ayudan a seguir eligiendo, luego, cuando te encuentras contigo, es gustoso poder sentir que estas en TU CAMINO, EN TU ELECCIÓN.
    Yo también he deseado cambiar el mundo, y he descubierto el encanto de los pequeños cambios que se pueden hacer en tu círculo más cercano, desde la sombra, sin mucho ruido, sin demasiada pretensión, con paciencia.
    La inestabilidad de esta profesión, aunque me queje muchas veces, me hace estar muy despierta. La seguridad de mi futuro no vale tanto como los momentos vividos en cada proyecto.
    La competencia me ha mantenido alejada de los casting. No puedo escapar del refrán que siempre me decía mi Padre «Siembra y recogerás»
    Creo que la salvación está en el trabajo en equipo.
    Gracias Jorge.

  14. Eider Elorza
    | Responder

    ¿Y si un día la manzana quedara flotando en el aire?

    Hace unos años charlaba con una conocida proveniente del norte de Marruecos que pertenecía (y sigue perteneciendo) a una agrupación que lucha por mejorar la situación de las mujeres allá. En ese momento acababan de pelear por cambiar una ley que daba derecho al hombre a echar a su esposa de casa y a quitarle la potestad sobre sus hijos si la repudiaba tres veces delante de «nomeacuerdocuántos» testigos varones.

    No retengo los detalles. El caso es que finalmente se estaba consiguiendo reformar aquel «Código de la familia». Un avance no sólo por su contenido: «Lo importante es que esa ley está considerada palabra de Dios, nadie se atrevía a cuestionarla y hemos conseguido modifircarla».

    Sentaban un precedente.

    El ser humano hace de lo que quiere palabra de Dios. Me hizo preguntarme ¿cuál es nuestro Dios? Este Dios que nos dicta normas inquebrantables, leyes que nos ahogan, medidas que nos deshumanizan. Esta realidad que se nos ha impuesto debe de ser la palabra de Dios, porque parece no existir otra. «¿Crees en otra realidad? ¡Por Dios que no eres realista!».

    Y ahí nos encontramos… Intentando ser felices como nos dijeron que lo seríamos; o lo que es peor, intentando sobrevivir como nos dijeron que lo haríamos…

    Sometimiento. ¿Cómo conseguía el Gran Hermano de G. Orwell hacer de los ciudadanos seres más fáciles de someter? Les redujo el vocabulario, sencillamente. Redujo el diccionario. Así, las palabras se volvieron más genéricas y con las palabras los conceptos. Y con los conceptos la capacidad de pensamiento…

    La cultura, la educación intelectual y emocional nos dan el poder de DUDAR y de ELEGIR.

    El año pasado se recortaron 50.000.000 de euros en Educación en la Comunidad de Madrid. 50.000.000 de euros costó a los contribuyentes la visita del Papa Benedicto XVI. Menos educación y más doctrina es lo que nos están dando. Seremos más y mejores borregos… Cada uno de nosotros tiene capacidad de cambiarlo, en mayor o menor medida.

    Sabemos que si la manzana se suelta de la rama, caerá. Pero, ¿acaso no podemos considerar la posibilidad de que finalmente un día, la manzana quede flotando en el aire?

  15. javier mirándolo
    | Responder

    Tres interesant

  16. Pilar Núñez
    | Responder

    A eso de las casi 3 de la mañana me asaltan las dudas, salgo de la cama y encuentro tu mensaje, preciso. Si,
    es mío , gracias por darme luz y darme fuerza, siempre.

    • laura
      | Responder

      Decis: «Que cada individuo puede decidir qué es lo que hace con lo que desea. Y si no sabe, que entienda y aprenda. Esa es la tarea. Salir de lo que el poder ha elegido. Ser capaces de imaginar desde nosotros mismos.»
      creo que no hay mucho mas que agregar…
      sobre todo, por que esto último a mi me da el coraje necesario como para seguir avanzando,decidir que se hace con lo que se desea….es lo más hermoso y lo más valiente como actores y seres humanos, y si no sabemos aprendamos!!!!no puede ser tan bueno Jorge!!
      me suena a una especie de manifiesto o algo así: ¡basta de quejarnos!!! o mejor dicho nos quejemos haciendo, aprendamos a decidir, aprendamos a escuchar, aprendamos a imaginarnos que podemos hacer…
      que palabritas..deseo,imaginación,comprensión y acción!!!!genial jorge!!!de golpe me doy cuenta que hablamos del componentes fundamentales de la actuación mientras hablamos de componentes fundamentales de un ser humano que decide ser actor….
      creo que sólo quien sabe tanto puede ser tan simple y tan sintético en sus escritos!!!gracias!!

  17. Eider Elorza
    | Responder

    Bueno… empiezo a leer un libro que me han dicho que me gustará, y ya en el prólogo me encuentro con:

    «Desde luego, no hay razón alguna para que el nuevo totalitarismo se parezca al antiguo. El Gobierno, por medio de porras y piquetes de ejecución, hambre artificialmente provocada, encarcelamientos en masa y deportación también en masa no es solamente inhumano (a nadie, hoy día, le importa demasiado este hecho); se ha comprobado que es ineficaz, y en una época de tecnología avanzada la ineficacia es un pecado contra el Espíritu Santo. Un Estado totalitario realmente eficaz sería aquel en el cual los jefes políticos todopoderosos y su ejército de colaboradores pudieran gobernar una población de esclavos sobre los cuales no fuese necesario ejercer coerción alguna por cuanto amarían su servidumbre.»

    Aldous Huxley, «Un Mundo Feliz».

    ¡Ñam!

  18. Martín Ortiz
    | Responder

    Estamos dentro de un sistema que nos da la libertad. ¡Muchas gracias! Pero, al mismo tiempo que nos la da, intenta neutralizarnos con premios, amenazas de castigos y destinos mediáticamente fijados.
    Elegimos la actuación, el oficio de actor, porque encontramos en ese oficio un espacio para desarrollar y explotar nuestra libertad creativa. Entonces, muy rápido, empiezan a poner frente a nuestras narices las zanahorias que algunos de nosotros –acaso los más- empiezan a correr: la fama, el dinero, los premios; formas de la seguridad de transformarnos en actores, porque está claro que, para las masas, se es actor si se está en televisión, en cine, si nos conocen.
    Es el Destino que nos fijan para controlar nuestra libertad, o nuestro uso de la libertad, y en la prosecución de ese Destino, competimos. Porque se debe competir para “llegar a ser alguien”.
    Da risa, ver el enojo furioso y entristecido de los perdedores en la entrega de Premios. Como si en ese instante, falsamente trágico, su futuro estuviese en juego. Lo triste es que está en juego, es un torero corneado, un goleador perdiendo un penal, un noqueador ante su primera derrota. Ya no es más invencible. Hay mejores que él. ¡Pobre ignorante, no sabe que, incluso él, es mejor y peor que él mismo!
    Pero habemos otros que somos Artistas, no somos actores. Buscamos algo más. Queremos algo más. Una provocación distinta hacia nosotros mismos, hacia los espectadores. Sabemos que cuánto más profundo vayamos, cuanto más nos revelemos, cuanto más respetemos al espectador, más estaremos realizando esa desigual batalla, quijotesca batalla, por mejorar el mundo, cambiarlo un poco.
    Y eso lo podemos hacer, ciertamente, provocándonos unos a otros en la exigencia de cada ensayo, entre todos los que lo componemos. Pero también lo podemos hacer en el intento de que el espectador, luego de nuestra obra de arte, se vaya con más preguntas abiertas, con más inquietudes, nuevos sabores, que con respuestas cerradas, fijas, un didactismo de artista auto-traicionado.

  19. A.H.
    | Responder

    Creo y siento que cada uno de nosotros, seres humanos que habitamos esta tierra tenemos una misión que cumplir en nuestro tránsito por aquí. Difícil, sumamente difícil descubrila pero, como todo… es cuestión de atreverse…
    Tal vez aquellos que nos dedicamos al arte, creo que es así, tengamos una enorme ventaja respecto del resto de los mortales porque nos atrevemos a sentir y expresar lo que sentimos como parte incluso de nuestro cotidiano laboral.
    Gracias Jorge porque estos espacios de reflexión son muy ricos porque no sólo me llevan a pensar, sino también a sentir y, desde ese sentimiento digo que la playa se conforma con granitos de arena (verdad de perogrullo pero verdad al fin). Sólo necesitamos millones de granitos de arena, sin prisa y sin pausa. Será el desafío que nos presenta esta crisis mundial? Tal vez… ser un granito de arena…

  20. Ana Campos del Alcázar
    | Responder

    Hola Jorge.
    Sólo darte las gracias por tus escritos y decirte que por aquí, Valencia, a día de hoy, 1/2/12, Domingo y yo seguimos bien, seguimos adelante.. Un gran abrazo y hasta pronto.

  21. pantxo
    | Responder

    Gracias maestro, de lo mejorcito siempre sacas lo mejor. Tu….debiste tener o tienes todavía unos maestros bastante cabroncetes, digo yo, de esos que te hacían pensar, que te hacían pensarte a ti mismo…. pens-arte, el arte del pensamiento. Supongo que no te lo ponen fácil, y mejor, mucho mejor. Porque cuando a uno le cuesta dar con una elección, da igual si acertada o erronea, en un principio, como dijo Becket, entonces es que esta eligiendo elegir y ese es el paso. Pero claro, el capitalismo es salvajemente adormecedor, ilusorio, embobante y embrutecedor. ¿Cómo le vamos a pedir a nadie que imagine si pasa por delante de una persona tirada en el suelo lleno de mugre y piensa que es normal, que eso es la norma y no que ni debería ser la excepción?. Así funciona, ellos te dan la elección: un SÍ o un NO. Y el resto?, y los peros, los aunques, los sin embargos, los matices, las preguntas…..la imaginación. No hay cabida en los corazones llenos de rumor. Pero ahí están esas pequeñas acciones de juanca, el desafio de AH, la provocación de Marta, la lucided de Huxley en la conciencia de Eider, el manifiesto que propone Laura, el gusto por sentir de Inma, la anarquización de sebas, la vibración de Candela, la chispita de David, el compañerismo de Adam, la menor sensacion de estupidez de Sergio y la firme reafirmación de muchacha en flor, todas estas para descubrirnos que tú nos has sembrado una semilla de etica profesional en nuestros corazones y en nuestra imaginación, ¡¡¡ porque incluso una señora de 250 kilos tiene derecho a elegir ponerse unos pantalones tallas 42!!!
    De nuevo, gracias maestro, vaya añito y pico que llevas….

    Ptx.

  22. Emilio
    | Responder

    Lo que el artista pone en juego cada vez que intenta plasmar su ser en un lienzo o en un escenario no es una parte de sí mismo, sino su mismo ser renovado que se continúa en su producción. Del mismo modo el ser humano que comienza el día emerge de la promiscuidad de la noche en la que todo él se encontraba, para diferenciarse como yo que da sentido a toda experiencia. En definitiva, hombres y mujeres somos artistas y creadores de nuestra propia vida.
    Para mí es semejante la existencia del ser humano al esfuerzo que el artista pone en la realización de su obra, ya que si no hubiera sacrificio, no se produciría un enriquecimiento de lo que somos, no conseguiríamos plasmar en la materia de nuestra actividad corporal la impresión de habernos superado, tal y como nos propone también Bergson:

    «El esfuerzo es penoso, pero tan precioso, o más precioso aún, que la obra en que desemboca, pues gracias a él se ha sacado de sí más de lo que había, se ha elevado uno por encima de sí mismo».

    La expresión cotidiana nos revela una tarea infinita que invita al espectador-actor a retomar cada gesto, y a confrontarlo a su vez en un dialogo interminable que se inscribe en un paisaje plagado de imágenes diferentes, donde entre yo, que soy por mí mismo imagen corporal y las imágenes de mi alrededor se crea una compenetración sensible, que aparentemente invisible no deja de procrear una realidad irrepetible en el escenario donde no ceso de obrar. Imaginar es pues inevitable.

  23. Fernanda
    | Responder

    Lo que queda por salvar es la posibilidad de imaginar. La posibilidad de desear. Para mí todo un descubrimiento este camino que voy transitando…. Gracias, desde Santa Fe.

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