FORMACIÓN DEL ACTOR
Introducción a la técnica

(Editorial Fundamentos)
ISBN 84-245-0446-1

LA BURBUJA
Descripción

J. EINES: En este ejercicio voy a ir describiendo una realidad sensorial que tendréis que recoger en principio sólo imaginariamente; es decir, mediante un esfuerzo mental vais a ir construyendo una realidad sensorial en base a los datos que os voy a ir dando. Pero en un momento del ejercicio estos datos van a dejar de ser sólo imaginarios. El cuerpo va a comenzar a responder a estos estímulos' exteriores que yo voy a ir dando. Nuestra conducta activa no va a ser así sólo de la mente, sino también del cuerpo.
Yo ahora os planteo que sois una burbuja, una burbuja que al principio supone un esfuerzo mental para ser construida y luego el cuerpo se apropia de lo que estamos construyendo en la mente, de tal forma que yo tengo que llegar a ver burbujas en movimiento respondiendo a la descripción que vaya haciendo de las distintas partes del ejercicio. Empezamos a trabajar tumbándonos en el suelo, apoyando las manos en él y sin tener ningún contacto con el compañero.

Antes de nada, nos tomamos unos minutos para reconocer cuáles son las partes del cuerpo que están en contacto con el suelo, para lo que hacemos un recorrido mental por el cuerpo. Debemos notar cómo en algunos lugares son simplemente puntos, mientras que
en otros son superficies más amplias; unos tienen un contacto mínimo y otros son auténticos puntos de apoyo.

Esto implica que no cambiemos de postura para no modificar los puntos de contacto que ya hemos reconocido.

Comenzamos, pues, a pensar que cada uno de nosotros es una burbuja que ocupa la dimensión del cuerpo, que nos integra. No es como si estuviéramos dentro de una burbuja, sino que somos esa burbuja. Podremos imaginar formas regulares, ovaladas..., pero cada uno tratará de encontrar la imagen de esa burbuja, que está reposando en el fondo de un botellón. Cada, uno de los puntos de contacto sobre los que hemos trabajado son puntos de contacto de la burbuja con el botellón y cada burbuja tiene una noción precisa de ellos
Hay un agua muy pura, sin elementos extraños, lo que permite ver hacia arriba. Este agua está en contacto con las partes de la burbuja que no están apoyadas en el fondo y es un agua cálida, ni fría ni caliente, con una temperatura exacta para que la burbuja se sienta protegida y sin ganas de hacer nada, sólo de estar tranquila.

Sabe que hay otras burbujas cerca, tiene conciencia de ello, pero por ahora no existe ningún punto de contacto.

Por lo demás, percibimos cualquier sensación; vemos, olemos, percibimos sabores e incluso sonidos que vienen desde fuera y son neutralizados por el agua, por lo que contribuyen a esa calma que buscamos.
De repente, empieza a haber un principio de movimiento en el agua. Es algo muy pequeño, que no tiene envergadura suficiente para provocar el movimiento de la burbuja, pero que sí le permite sentir mejor la caricia del agua sin que sea agresivo para ella. Aumenta un poco ese movimiento, ,y si fuera de cero a cien, sería un quince, y todavía no, tiene fuerza como para desplazar ninguna burbuja.

La intensidad del movimiento del agua va en aumento y aparece la posibilidad de que la burbuja comience a moverse sin que todavía se despegue. Es sólo un movimiento de vaivén, se deja llevar por el movimiento del agua; en ,ningún momento la burbuja hace esfuerzos por oponerse, lo que le apetece a cada burbuja es dejarse llevar.
Aumenta el movimiento y en cualquier momento puede producirse el despegue de una parte de la burbuja. Aún no se produce, pero la burbuja va sintiendo la fuerza gradual del agua. Cada vez hay más movimiento en las distintas partes del cuerpo de la burbuja y ésta no hace nada para evitarlo, se deja llevar por el movimiento que va creciendo cada vez más; ya estamos en un cuarenta.

La burbuja va percibiendo no sólo con su piel, sino visualmente, cómo lo que antes era pasividad ahora es agitación. Ya no se ve tan claramente en el botellón porque el movimiento del agua lo impide, lo que lleva consigo también cierta desvirtuación del sonido que viene de fuera.
Quiero ver ya burbujas moviéndose, que se dejan llevar por el agua, que ya está en un cincuenta. La burbuja aún no se ha despegado del agua,. pero estamos en el momento justo anterior a que esto ocurra. Cuando el agua logra despegar alguna parte, ésta vuelve a su posición, ya que el agua no tiene un movimiento permanente. Hay muy pocas zonas que ya estén inmóviles, porque toda la burbuja, por distintos sitios, está recibiendo ya el movimiento. El agua aumenta a setenta y en cuanto crezca un poco más la burbuja abandonará su contacto con el fondo. Aumenta así el movimiento y empieza a producirse el despegue,- aunque la burbuja vuelva todavía a contactar con el fondo. La burbuja se desplaza por el botellón y siente la presencia de otras burbujas no sólo por consciencia, sino por contacto con ellas, con las que están más cerca.El movimiento sigue en aumento y la burbuja, desprendida por completo del fondo, puede desplazarse ya por el botellón.

Llegamos al límite máximo de movimiento y todas las burbujas conectan entre sí, trabajan agrupadas, se desunen y se vuelven a juntar.

Las burbujas viven y tienen una forma de comunicar que les es propia.

El agua va a ir disminuyendo un poco su intensidad, pero la burbuja sigue dejándose llevar por la corriente. Sabe que si se enfrenta al movimiento no va a poder vencerlo. 1 Lentamente el agua va reduciendo su movimiento; gradual y paulatinamente, no de golpe. Las burbujas no tienen por qué volver a su estado anterior e incluso pueden quedar
integradas unas con otras.

El movimiento va a ir deteniéndose y cada uno va a ir haciéndolo de por sí, buscando su tiempo. Yo no voy a intervenir en ello. Una vez que el agua se ha detenido, vamos a separarnos y a evitar el contacto con el cuerpo del compañero.

Ahora vamos a reemplazar el agua y mis palabras por la música, y lo que antes eran palabras, la descripción que yo hacía, ahora será música. Esto supone una nueva motivación en cuanto a los desplazamientos.

Ya no somos burbujas, sino que somos personas trabajando, y aunque el criterio del
ejercicio sea el mismo de moverse ante un estímulo, las respuestas corporales ahora pueden ser más libres.

Lo singular de este trabajo radica en transformar gradualmente la pasividad en movimiento y llegar a la integración plena con los demás compañeros.

Vosotros vais a conducir el trabajo, yo no voy a hablar más y mi palabra va a ser sustituida por el sonido.

Es así el mismo ejercicio que hemos hecho, pero ahora lo marcáis vosotros por medio del sonido. Seguimos, pues, el mismo esquema de evolución desde la pasividad hasta el movimiento y finalmente de nuevo a la pasividad, lo que ocurre es que ahora nuestros
movimientos pueden ser completamente libres.

Desarrollo: Noventa y cinco minutos.

Al acabar el trabajo sobre las burbujas la música utilizada para la segunda parte del ejercicio fue «El lago de los

cisnes», de Chaikovsky, en versión de la Orquesta sinfónica de Viena.

Evaluación

J. EINES: ¿Cómo te fue, Dionisio?

DIONISIO: Bien. Para mí ha sido quizá un ejercicio como los otros que hemos hecho hasta ahora, que podría decir «me he dado cuenta de esto o de lo otro», no sé exactamente. Cuando la parte que no tenía música me he movido... Me sentía totalmente integrado dentro del grupo con las otras burbujas.

Cuando se formaba un grupo de muchos que a lo mejor no podía salir de lío que se hacía.... me he movido a mi aire, como he querido, dejándome un poco llevar, dentro del ejercicio. Quizá cuando formábamos un nudo o nos pegábamos mucho era más real lo de la burbuja. Incluso ha habido muchas veces, como os habrá ocurrido a todos, en que he
quedado atrapado, y me sentía como cuando hay muchas burbujas y se aplastan y deforman.

Cuando has dicho que se empezaban a juntar las burbujas, según iba yo chocando y juntándome con las burbujas, me vino un olorcillo muy bueno, de un perfume o algo especial, y ha habido algunos momentos; quizá eso me haya despistado un poco o me haya integrado más, porque buscaba el perfume ése. Y he descubierto que es el de Mapi.

En el ejercicio del final, cuando has dicho que nos pusiéramos de pie, yo decía «horror, a ver ahora cómo ... porque cuando te pones de pie parece que es peor, pero no. Me pasa en muchos ejercicios cuando no pienso «yo, ahora esto a ver qué pasa», el ejercicio puede salir bien o mal, pero cuando pienso «horror, qué pasará ahora», entonces me sale
bien, vamos, me siento bien y me ha pasado eso.

J. EINES: ¿Te sientes cómo de patoso con tu cuerpo?

DIONISIO: Bastante. A veces...

J. EINES: Tampoco se ti-ata de imitarlo se trata de que pienses que eso te está pasando corno una forma de mejor conocimiento de lo posible. Lo que sí parece estar claro es que cuando aparece un otro es como si rompiera la imposibilidad; cuando mejor te sientes es cuando te conectas con otros. Tú te sentías burbuja no cuando estabas solo, sino cuando los demás te recordaban de alguna manera que tú eras una burbuja. Cuando tu cuerpo viaja en relación al cuerpo de otro es cuando más puedes olvidarte de eso.

MIRIAM: Al principio me costó mucho concentrarme, quizá por la posición; siempre se ve la imagen de una burbuja redonda v el hecho de estar tumbada me costaba mucho, no podía yo concebirlo. así y luego cuando empezaste a decir que el agua tenía que permitir que el cuerpo se balancease, pues tampoco me podía mover, no podía; sin embargo, luego, cuando ya empecé a notar a las otras burbujas.... yo tenía la imagen de una burbuja pegada; cuando me empecé a mover adopté la forma de burbuja, me sentía metida más dentro del grupo cuando me ponía de una forma circular; eso me quitó mucho, porque luego me iban moviendo y me despegaron y me hacía mucha gracia, porque lo veía también mentalmente. Es como esas burbujas que se arriman a otras y luego va todas juntas, pues igual.Cuando va nos dejaste merced de la música me recogí y estaba muy bien siendo una burbuja pegada, lo asumí muy bien, dije yo soy una burbuja de las que se pegan Al final, muy bien, pero al principio estaba desconectada.

J. EINES: ¿Cómo te va con el cuerpo de los otros, Salvador

SALVADOR: Hoy no me ha ocurrido; otras veces tengo miedo a conectar mal. Quiza el miedo que me impide a veces moverme con libertad.

J. EINES: ¿Cómo es ese miedo?

SALVADOR: Muy cortante, porque no me deja avanzan en nada. Cuando estoy yo solo, como me conozco bastante bien en los movimientos, me noto más ligero, pero con los otros, como hay que prever las cosas, movimientos...

J. EINES: ¿Dónde está el miedo en tu cuerpo, en qué lugar, si tuvieras que imaginar?

SALVADOR: No lo sé. Es algo que siento, pero no sé dónde localizarlo. Me resulta difícil. ¿Tú sí lo sabes? ¿Tienes alguna pista?

J. EINES: No, pero me gustaría trabajar sobre tu miedo. Piénsatelo.
BELEN: Yo me he sentido bastante burbuja. Al principio, cuando nos hablabas, desconectaba mucho, pero luego cuando llegó el agua y me movía empecé a sentirme burbuja; cuando tropezaba con la gente quería rebotar como una burbuja, y ahí me he dado cuenta de que no era tan burbuja; pero muy bien el contacto con la gente, fue lo que más me ayudó a ser una burbuja, pero tenía miedo de que me rompieran, de que me explotaran, pero me encantó ser burbuja.

J. EINES: ¿Cómo era la burbuja? ¿Tenía color?

BELEN: Era una burbuja de jabón, transparente; yo los veía a todos así.

MAPI: Yo empecé a sentirme burbuja, pero me angustió el agua; es que a mí me impresiona mucho el agua, una vez estuve a punto de ahogarme; entonces, cuando dijiste que abajo de la botella estábamos nosotros y encima él agua, ha empezado a faltarme el aire, pero ha habido un momento en que he sustituido el agua por el aire; entonces fui como una hoja, para seguir con el trabajo. Me concentré cuando empezaste a hablar del agua y de las otras burbujas y me asfixiaba; lo pasé mal, en principio porque llevo una temporada bastante nerviosa. Con el segundo ejercicio bastante mejor, porque ya decidí ser hoja; hubo un momento en que
me quedé quieta y me encantaba eso de sentir a todos por encima de mí.

J. EINES: Siempre pasa algo por lo cual se corta tu ejercicio.

MAPI: Yo es que lo mismo que me puedo concentrar muy deprisa me desconcentro.

J. EINES: ¿Cómo se te aparece eso?

MAPI: Es un corte, puede ser un tropiezo...

J. EINES: Sí, siempre son cosas similares: un tropiezo o te golpeas con alguien...

MAPI: Pero trato de controlarlo, sobre todo aquí; es que no sé por qué, porque es como sentirme muy concentrada, relajada, y de pronto se corta y tengo que volver a cogerlo otra vez. Estas cosas me pasan en la vida; yo soy capaz de estar leyendo un libro o un
periódico y llegar al final y darme cuenta de que había estado pensando en otra cosa. Me sucede cantidad de veces, pero aquí trato de evitarlo.

ALMUDENA: Hoy no sé qué me ha ocurrido con este ejercicio, pero me ha relacionado perfectamente con la gente, cosa que no había ocurrido hasta ahora; generalmente me mantenía aislada y muy bien. Me he sentido burbuja en todo momento, y luego, con la música, Olga me ha cogido la mano y me ha transmitido muchas sensaciones, y ha habido un momento en que ha cambiado la música y me ha dado miedo, y creo que ella lo ha sentido porque me ha agarrado muy fuerte; he sentido que alguien me decía que estaba ahí y entonces me he soltado, porque ha sido una sensación no de miedo, sino de tensión; me he dejado llevar por la música, lo que pasa es que durante todo el ejercicio iba buscando la mano hasta que al final la encontré; bueno, encontré otras también.

J. EINES: Siempre hay alguien que nos.echa una mano.

JUAN CARLOS: La burbuja apareció, más que nada, partir de que he empezado a moverme mientras estaba tumbado en el suelo era muy etéreo, no terminaba de cogerlo lo que pasa es que mi burbuja era como pesada, no se movía con la ligereza que se puede mover una burbuja dentro del agua; no sé, como si estuviera en Un líquido muy denso. Con ¡a música bien, lo que pasa es que no sé si he empezado a moverme muy rápido, pero yo notaba que el resto de la gente no se movía; estaba convencido de que era yo el único que se movía. Yo tenía ganas de moverme \sentía que el resto de la gente, no; yo de todas formas Seguía moviéndome, pero me preocupaba que pudiera adelantarme, porque lo que quería era ponerme en contacto con el resto de la gente y no trabajar yo solo. Luego, cuando tú, Oiga, me has cogido el pie, al principio bien, pero luego me sentía
sujeto y quería irme v me he ido; claro, al principio era un contacto, y bien, pero luego me he encontrado con que no podía seguir con el movimiento que yo quería y me he ido. Al final, muy bien con vosotras dos. Olga Y Almudena, me ha gustado mucho; ahora, me he marcado... Cuando he abierto los ojos tenía un marco..., vamos, no marco, sino como ido.

J. EINES: Estás trabajando bien, Juan Carlos. No faltes a clase.

OLGA: Si te digo que no recuerdo absolutamente nada, ¿me crees? Recuerdo cosas dispares, y porque las han mencionado, pero no he tenido conciencia del ejercicio; sé que me he sentido muy mal, muy torpe, y los únicos colores que veía eran blancos y amarillos.

J. EINES: ¿Qué sientes que te pasa, Oiga?

OLGA: Yo siento que voy para atrás, como el cangrejo: estoy totalmente inmovilizada.

J. EINES: Primero digamos que había un lugar al cual habíamos llegado, pero depende de para qué lo quieras: para ser una actriz, digamos que no es suficiente; para ti, como persona que tiene expresividad, es válido. Ese lugar no desaparece, sigue estando ahí; lo que estarnos haciendo no es para atrás, es para poder tornar impuso, para pasar por encima de eso; hay lugares que no se pueden saltar así como así, como que la única posibilidad de pasarlo es tornando carrerilla, cuando uno se aleja de su sitio creen que está mucho más lejos de poder pasarlo; sin embargo es una lejanía tan próxima, porque luego podrá pasar, y entonces es que lo nuestro contigo, el deshacer lo ya hecho...
Yo estoy apretando fuerte; pienso que es el camino que hay que seguir. La crisis que puedes estar teniendo con respecto a esto que dices, ir para atrás, es la única posibilidad de partir de un nuevo sitio para llegar a un sitio al cual nunca llegaste, y hay una zona llena de cosas escondidas que dan la posibilidad de que ésas sean las cosas de la supuesta Olga en dirección a la actriz, pero hay mucho que atravesar, penetrar y hay que luchar.

Yo sé que tú estás luchando por eso. Creo que vale la pena entablar esta guerra y me gusta corno lo estás haciendo; el beneficio secundario te vendrá bien. Eso que te parece ir para atrás es ir hacia adelante, aunque a ti te parezca que no.
Bien... ¿Alguien más?

Como nos ha ocurrido muchas otras veces, hay quienes no hablan hoy. Son los que evalúan desde el silencio, porque seguro que muchas de las palabras de los otros también les pertenecen. Cuando habla el compañero algo mío suena y pienso algo que yo diría él lo dice A veces es mucho mejor no decir nada y pensar, que hablar y, sin embargo...., callar.