Eso somos todos.

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Yo no quisiera expresar un despojado sentimiento melancólico, sino un profundo dolor. Por encima de todo, quiero llegar a un momento en que se diga de mis montajes: este hombre vive su trabajo con profundidad e implicación en lo que hace. Este hombre siente algo y necesita expresarlo.
Algo de lo humano me desagrada y no puedo dejar de asumirlo. Incluso me desagrada tener que escribirlo como si con ello pudiera rectificar la parte que me corresponde de mi condición de humano sometido a la esencia de la sociedad que vivimos: No pensar, por uno mismo.
Dejemos que algo resuelva por nosotros porque en definitiva es solo un rato que se nos otorga para jugar un partido que desde el comienzo sabemos como acaba.
En esa tesitura de todo vale porque todo concluye mal hay un terreno muy bien abonado para justificar lo que hacemos y mas que nada lo que no hacemos.
El sálvese quien pueda esta instalado y aunque a veces tenemos alguna contradicción en su aplicación cotidiana, parece ser que esta metabolizado en las reglas del juego.
El arte que desde tiempos inmemoriales ha propiciado cuestionar la realidad como si se tratara de un desajuste de la misma ya no se propone como realidad alternativa. Ahora el arte pretende construir la realidad. Tanto es así que si no estás en la televisión no eres nadie. Ese intento de construir la realidad convierte al artista en un servidor de lo que debería cuestionar.
¿Qué civilización es esta que permite tanto salvajismo y barbarie en los que no tienen ni teléfono ni televisión y tanto banalización de esa tragedia para los que tiramos manteca al techo?
Con que naturalidad la gente normal se puede convertir en verdugo. Eso ha sido Ricardo III. Ama y mata al mismo tiempo y nos recuerda que eso somos todos.
¿Se puede conmover al espectador con lo que hacemos? Creo que no. Hace mucho que ha concluido la quimera de una sociedad
justa hecha a la medida de los sueños de los seres que la constituyen. Sin embargo seguimos haciendo porque eso es lo humano también: la búsqueda de un sentido. Incluso ofrecerle al espectador un lugar común para cambiar algo en el orden del pensamiento, es una invitación que vale la pena hacer. Mas allá de lo que haga con ella el que está invitado.
Resistir y perder es una opción. No es la peor de todas.

10 Comentarios

  1. Esteban
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    Resistir es una opción, perder en todo caso será la consecuencia de no haber sabido defendernos. Resignarse a perder es como si no nos importara nuestra propia incapacidad para ofrecer una alternativa a la mediocridad. Tu responsabilidad y la de aquellos intelectuales con capacidad y conocimiento para ofrecer alternativas no pueden incluir el perder ni siquiera en el imaginario personal.

  2. Esther
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    soy humana. el bien y el mal.en mis pensamientos y en mi dia a dia, no se donde encajar o como asumir el mal. la violencia y el sufrimiento de que es capaz de crear y vivir el ser humano. hace muchos años vi una foto en un periodico, el llanto, las lágrimas en unos dulces e inocentes ojos atormentados, era una niña a la que acaban de practicar la ablación. llore y me dije, no quiero compartir genes con personas que hacen esto, si el ser humano es capaz de hacer esto, no quiero ser humana.
    Si. eso Existe. y todos los dias. personas que su pueblo está en una guerra, mujeres salvajemente violadas, gente pobre que pide en el metro. Y yo aquí, en mi situación privilegiada. Unos bien y otros mal. ¿por qué? ¿como lo asumo?¿ como vivo mi dia a dia, sabiendo eso? ¿puedo hacer algo? ¿el qué?
    el ser humano es capaz de realizar las mayores virtudes y maravillas, y también las mayores atrocidades y barbaridades. el bien y el mal, en uno solo, en el humano,y en todos. Somos Uno.

    Jorge, yo no creo que estés perdiendo. Supongo que quieres transformar o cambiar algo. ¿el qué quieres cambiar? No sé.Supongo que es crear un teatro, y creo que crear también una tv o cine, muy, muy profundo, verdadero y emotivo. No solo que emocione, si no que tenga mucho mucho contenido, que sea un espejo de las esencias humanas, y a todo el mundo le haga pensar, y eso transforme la sociedad.¿es así? no sé, es la idea que yo me he hecho, pero, igual no es solo eso, igual es mucho más no sé. En tus clases, siento que nos pides algo muy muy verdadero. una verdad esencial en el teatro. en nuestros cuerpos, en nuestras interpretaciones. es curioso, yo buscaba, todo esto, antes de encontrar esta escuela. Estoy en lugar idóneo, perfecto para lo que quiero conseguir.Soy afortunada.

    Creo que eres una fuente de saber, y una fuente de muchísimos y valiosos contenidos, como resultado de una cabeza pensadora. Creo que para transformar algo tan grande e importante, eso no lo hace uno solo. Es imposible. Pero como no lo estás haciendo solo, si no que tienes unos 50 alumnos cada año y infinidad de seguidores, aqui y en otras partes del mundo, libros…supongo que solo hace falta tiempo no? para que no solo Jorge, sino también los alumnos y seguidores seamos transmisores de la transformación. Para que empieze por una chispa y se extienda poco a poco,entonces, y se convertirá en un gran fuego creador, nuevo, mejor y mas sabio que antes. y no será algo que resulte raro, sino que será algo establecido e integrado.

    la verdad, me siento una atrevida al publicar sobre esto, bueno, en fin, lo publico, clis!

  3. Eider Elorza
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    No caigo en la indiferencia. No es eso. Quizá es sólo que no me convencen los discursos, nunca en su totalidad. Intento generar uno propio y no consigo ponerme del todo de acuerdo conmigo misma. En fin… ¿Cómo conseguir una lógica del sinsentido del ser humano? Esta verdad escurridiza… No suelo ser una oradora muy elocuente, porque sé que a veces tengo razón y otras no y me hago un lío. No sirvo para los partidismos, porque tengo pensamientos contradictorios intentando englobar diferentes perspectivas y básicamente, me muevo porque las cosas «me joden» o «me gustan».

    ME JODE ver el amarillismo de los medios de comunicación vendiendo imágenes de gente muerta o mutilada, y me jode más si esas imágenes vienen después de los bikinis de la temporada. QUÉ OBSCENIDAD. Los «medios de desinformación», como los llama una amiga, sólo conseguirán inmunizarnos contra el sufrimiento ajeno. Ese dolor tan salvaje, tan crudo, tan… incomprensible a mi entender. ¿Cuál es nuestra evolución? Reconozco que mi primera reacción es la de quedarme paralizada.

    El sufrimiento forma parte de nosotros como algo natural. Sufrir y generar sufrimiento. Es nuestra naturaleza. ¿Qué podemos hacer? Ante la capacidad nefasta de destrucción que tiene nuestra especie siempre contesto que algún día llegará el meteorito que acabe con nosotros (mi exceso de víscera me impide caer en la indiferencia, pero para no cortarme las venas también me pide que relativice).

    … Creo que se me está olvidando que también forma parte de nosotros de igual modo DAR Y RECIBIR AMOR.

    Qué bien. Eso me gusta. Y no necesito relativizar al respecto.

    Hablo desde mi posición cómoda de persona que alguna vez que otra ha tirado la manteca al techo. No como burguer, no tengo tele. Me dan calambres si pienso en el maltrato animal pero como carne. Me da nauseas en extremo la explotación infantil, pero llevo ropa que seguramente haya sido cosida por algún niño esclavizado. ¿Cómo salirme de esto? La delicada convivencia entre el bienestar y la conciencia. Ay, mediocridad. ¿Soy mediocre?

    INTENTO SACUDIRME. Eso hago. Sacudirme a mí y sacudir a las personas que me rodean. Intento rodearme bien y dar lo mejor de mí misma a gente que da lo mejor de sí misma. Y si me encuentro sola, por lo que sea, sigo sacudiéndome. Pero sola a una se le agota enseguida la energía… «Resistir y perder es una opción. No es la peor de todas.» … Dicen también que la unión hace la fuerza.

    ME GUSTA ver RIII. Y es real. No real como las fotos de los periódicos. Es otra forma de realidad. Realidad construida, eh. Me genera ganas. Así sí siento un dolor constructivo. Me mueve, no me aplasta.

  4. Pantxo Nieto
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    Al enemigo hay que convercerlo, no humillarlo. Pero si quieres convencer tienes que estar preparado para sufrir, aunque solo sea para convencerte a ti mismo y mostrarle a tu enemigo que estas dispuesto a llegar hasta el final.
    «Sostengo que quien infringe una ley porque su conciencia la considera injusta, y acepta voluntariamente una pena de prisión, a fin de que se levante la conciencia social contra esa injusticia, hace gala, en realidad, de un respeto superior por el derecho», decia Martin Luther King. O » Bajo un gobierno que encarcela a alguien injustamente, el lugar que ocupa el justo es tambien la prisión» de Henry Thoreau.
    Vamos, que toca dar ejemplo para seguir el ejemplo.
    Yo no me conformo con una maravillosa vida en un mundo hospedado por el horror en la casa de la indiferencia, porque señores, cuando me voy a dormir todo pasa, todo queda en una cara olvidada y en un momento del dia en que la sombra era tan grande como el sol que iluminaba la plaza, pero ahí continua la tragedia, como el sol al siguiente dia, y como la sombra que lo acompaña. A veces siento que no lo veo, pero cuando pienso en ello me doy cuenta que no lo quiero ver. No quiero ver que vivo como vivo porque otros mueren como mueren. Si, no me da verguenza llamarme asesino,en realidad me da asco. Pero como le pongo el velo de que soy de vodafone o hago teatro o vivo en madrid o como vegetales, no me doy cuenta de que otra vez…. no les quiero ver. Miren si somos egoistas e hipocritas que creyendo vivir matamos y soñando amar fingimos amor. ¿No es para hacer algo? Que nos han enseñado, o entras por el aro o te suicidas. O eres de los nuestros o estas contra nosotros. Pues no hombre, no, si hay que sufrir no significa dolor, sino amor. Si tengo que andar descalzo dosmil kilometros para llegar hasta Bruselas y pedir la dimisión en pleno de toda la comisión europea, si tengo que ponerme en huelga de hambre para que dejen de encarcelar, torturar y alienar a inmigrantes en mi pais, si tengo que rechazar un trabajo porque van a seguir explotando al siguiente que venga como yo, si he de dormir una solo noche entre tuneles de desperdicios y roedores para encontrarme con un corazon dolido de tanto sufrir, si he de sentarme cinco minutos con un viejo que esta en un banco y que posiblemente lleve meses sin sonreir porque esta solo, si he de mirar a la cara a mi mejor amigo y señalarle en su corazon y decirle que no es justo su mirada de indiferencia ante el dolor, entonces he de hacerlo, hay que hacerlo.
    Tu mirada hacia un lado sigue siendo una cometa atada, tu crees que vuelas y lo unico que haces es dar vueltas y vueltas. Mira, no cierres los ojos. Lanzate en un vertiginoso grito de denuncia, posicionate, no relativices a ninguna persona, incluso a tus enemigos y entonces tu corazon y tu conciencia volaran por encima de cualquier sufrimiento que te cause el hecho de dar tu vida por los demas.
    Pero si estas pensando en salvarte entonces, que no te importe llamarte ni mediocre, ni indiferente, ni asesino.

  5. Eider Elorza
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    Toda la razón.

  6. Pantxo Nieto
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    Sale el Sol. Esta vez no puedo decir «otra mañana más». Digo, «esta mañana es nuestra». Y lo que queda de del día con su noche infinita. Algo eterno ha depedazado el tiempo y la concepción de la rutina. Somos nosotros. Aqui, ahora, casi esta Withman. Miro a mi lado y veo a la misma persona que me anima a seguir caminando….y no la conozco. Todavía. Que poco importa el dinero cuando se tiene un sueño. Que insignificancia resultan nuestras carencias cuando caminas al son de los latidos. Que pequeña es la indiferencia cuando se la echa de la plaza. Que grande puede llegar a ser el grito alzando las manos al aire y batiendo el futuro a nuestro sentido. Siento que estamos vivos. Vivimos y no tenemos miedo. Soñamos y no nos da la gana irnos a dormir cuando nos digan, no queremos comer lo que nos ofrecen, no nos gusta estudiar su historia, no pensamos andar por donde nos indiquen ni tampoco aceptamos seguir estando debajo de sus botas reluciendo el lustre. Se acabó la fiesta. Llega el subidón. Porque es un subidon levantarte cada mañana alrededor de personas que aman al mundo, a la total y plena concepción humanista de que somos lo mismo y siempre diferentes, al respirar el mismo aire que, aunque infectado del largo devenir de una actitud social basada en el egoismo y la indiferencia, nace de las entrañas del Pueblo para reclamar respeto. No ha hecho más que comenzar. En la plaza no cabe ni la sombra. El Sol nos ha enseñado que lo imposible es no quererlo, no alcanzarlo. Y el calor nos derrite en el debate siempre eterno e inconstante pero migrador de sensaciones que todos, absolutamente todos, sentimos a la vez: estamos juntos, indivisibles, podemos.
    Sonrio, sonrio mucho. Todo el día es luz y es droga, porque la vida ciertamente puede ser lo que sentimos el dia en que nacimos: después de pasar por esto, todo lo demás será mejor…… y la noche será del amor, que espantará el amanecer de pesadillas.

  7. Isabel Montijano
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    Reflexiones a cerca de La Zaranda, a partir de mis escritos tras asistir a Futuros Difuntos y de nuestra conversación, por Isabel Montijano.

    «Nada cambia ni cambiará. Sólo el látigo cambia de mano.»

    ¿Es una posición de pesimismo, o de realismo? Está claro que colocarnos en lo peor, nos hace querer movernos:

    «No permitiré que vuelvan los mismos perros con distintos collares.»

    La lucha está en marcha.

    «Apenas llega la paz, ya comienza el letargo.»

    Un letargo que siempre resulta tan largo, que termina provocando una guerra, una revolución. El ser humano necesita llegar al extremo,
    casi al punto de «no-retorno» para darse cuenta de que es la hora de volver,de romper.

    «Nos engañaron, y tanta sangre derramada sólo sirvió para perder la vida, y los huesos apilados formaron los cimientos de la Historia.»

    Tantas muertes sin razón, sin necesidad. Y es verdad que de muertes se forja la Historia. Pero también es verdad que el teatro no muere
    ni morirá, debido a esas raíces arraigadas a la tierra, que lo sustentan. Debido también a esa necesidad por seguir viviendo, que perdura.

    Funcionamos por opuestos. Por equilibrio entre energías contrarias. Necesitamos sentir la muerte para seguir queriendo vivir. La pena,
    para buscar la alegría, la felicidad. Sin dolor, sin opresión no somos capaces de despertar, y nos mantenemos sumidos en ese temprano
    letargo, cuando no hay problemas que solucionar.

    Ocurre lo mismo con el amor. Épocas de afirmación se combinan con épocas de negación. Dolor y felicidad se intercalan en una maraña
    de sentimientos que nunca deja de girar. Fe y escepticismo en un continuo desequilibrio, que es el que nos mantiene vivos, aunque nos
    empeñemos en no querer admitirlo. La falta de racionalidad, intenta compensarse con desesperados intentos de frialdad. De frivolidad,
    incluso. Sin embargo, también nos engañamos cuando nos sentimos frívol@s, y entonces nos arrepentimos de algo cuando no tendríamos
    por qué hacerlo. Las construcciones sociales nos conducen una vez tras otra a errar ante nuestros instintos, inhibiéndolos y redirigiéndolos
    de manera inconsciente.

    Los movimientos sociales son, en cierto modo, comparables a los movimientos internos que el amor crea dentro del ámbito más privado,
    más intimo, en el interior de cada persona. Todo se mueve sobre una balanza que nunca llegará a equilibrarse. Así funciona la vida.
    Lograr el equilibrio, al igual que la perfección, no es posible. Y sin embargo, la búsqueda de los mismos es indispensable.

  8. María Jesús Valdés
    | Responder

    Terriblemente cierto…
    Al parecer tan sólo nos queda empezar el cambio por casa y salvar a los suyos, ya que cada día parece más lejana la posibilidad de un cambio masivo y a conciencia en todo el mundo.

  9. Fernanda Valentina
    | Responder

    Tiene mucha relación con lo que se habló ayer, al ser humano le complica «ir contra la corriente», pues es mucho mas sencillo seguir lo que esta moralmente aceptado por la sociedad a la que se pertenece y ser un holgazan mas. La persona que alza su voz, sobre el resto para enfrentarse con ellos y abrirles los ojos, corre el riesgo que nadie quiere correr; ser criticado, aislado o hacer el ridiculo. «Decir lo que nadie quiere escuchar», evitar nuestras problematicas, trancas o nos hacemos los locos como cuando todos saben lo que esta pasando pero nadie se atreve a decirlo.
    En nuestros dias es bastante importante la aprobación de otro ser que comparta lo que creemos como correcto, es aqui donde surge la problema tica. ¿Cómo decir lo que crees (teatro, arte), para mostrar a la sociedad en lo que estan cayendo, pues el objetivo de hacerlo es ayudar a una mejora en ella, pero sin caer en crear una «nueva sociedad» que llevaria consigo la moral del que la lidera? ¿ No seria acaso caer en lo mismo? ¿ O es que cada uno debiera liderarse con su propia etica, de ser asi, no habria un conflcito con lo que cada uno considera correcto o incorrecto?

  10. Mariel
    | Responder

    La búsqueda de un sentido…. La vida tiene sentido por sí misma, se vive para vivir. Cada día intentamos vivir de la manera que mejor se adapte a nuestros deseos y necesidades. Quizá la forma que se me antoja más satisfactoria y acertada es seguir esos sueños dando la pelea con los esfuerzos necesarios para llegar a cumplirlos. En eso vivo, con la conciencia de la poca libertad del ser humano, dentro de los límites que ahora me son impuestos. Sigo en mi hacer cotidiano rompiendo con creencias, ideas, prohibiciones y caminos que no eran los míos, a los que en más de una ocasión sucumbí por falta de fuerzas, conocimientos, apoyo o miedos personales. Me quedo con algunas cosas y desecho otras. Remo para no volver a someterme. Renuncio al pasado.
    La idea de la justicia hace tiempo que me da risa, pero prefiero no atentar contra el bienestar del otro. Reivindico el respeto.
    Decido cada día hasta donde llego sabiendo que cada uno lo hace lo mejor que puede.
    El teatro, el cine, el arte, la creatividad me hacen feliz.
    Quisiera recordar aquí muy cariñosamente, ya que he visto sus palabras en el blog, a Mª Jesús Valdés, a la que conocí cuando estaba representando fabulosamente «Carta de Amor» y que me trató con un cariño entrañable.

    Mariel.

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