El Tiempo Encontrado. Diario veintiseis.

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Martes 6 de febrero. El olvido. Como me olvide que tengo que olvidarme, me acuerdo de todo. El recurso filosófico contra el Mal de Alzheimer.

La droga del Arte tiene una virtud. Funciona. Aunque provoca adicción no daña nada. Da sentido a la vida.

Actuar. Con lo mínimo, mínimo, hacer lo más grande.

Mi madre leía Zane Grey. Howard Fast. Stefan Zweig. A.J. Cronin. Mika Waltari. Pearl S. Buck. A la noche, antes de dormir. Leía. Yo leo por las mañanas. Mañana en vez de leer me gustaría sentarme a tomar mate con mi mamá.

Si. Es cierto. Ahora lo vuelvo a recordar: el pasado es imprevisible.

Miércoles 7 de febrero. Coriolano. Santa fe. Para Octavio. Camilo y Nidia. Plantamos una escena y la dejamos ahí una vez iniciada, cuando volvemos la escena sigue creciendo. Shakespeare nos da la semilla.

Colinas como elefantes blancos. Buenos Aires. Para Florencia y Pablo. La España que no fue. 1936. Momento previo al golpe antidemocrático franquista que dio por tierra las libertades con tanto esfuerzo conquistadas. La primera de ellas, la libertad de la mujer.

Paloma Rodríguez. Su trabajo sobre el puente. “El puente sirve para cruzar, para unir la orilla del inconsciente al que ha conducido el ritual y la orilla de lo consciente que habita en la estructura técnica interpretativa. “

Jueves 8 de febrero. El mercado no puede expulsar a nadie del pensamiento. El mercado aniquila socialmente, pero los libros siguen pensando y las personas también.

Viernes 9 de febrero.  Debo presentar a Eugenio Barba y a Julia Varley.  Una piedra choca con otra piedra y una vez más contra la misma piedra y eso acaba en el fuego. Esos actores quiero. ¿En que se parecen dos piedras al fuego? En nada. Lo digo al comenzar.

Ilunga. Alguien que perdona la primera vez. Tolera la segunda y no perdona la tercera. Entre un Ilunga y la chispa entre dos piedras pudimos arrancar.

La travesura de poder escuchar. El deseo de ser tocado por la palabra del otro.

Sábado 10 de febrero. El Roto. “Pero que clase de mapa de España es este dónde no aparece Washington’”

Un audio para los actores del Peer Gynt. El desarraigo del actor de nuestro tiempo debería ser el mejor argumento de nuestro arte.

Domingo 11 de febrero. Ninguna razón es tan suficiente ni tan necesaria como para ponernos a ensayar. Por eso hay que hacerlo. Por eso disiento con Byung-Chul Han. No se aplica al Arte del Actor su argumentación.  La presencia del otro en un ensayo y representación rompe un eje de su especulación critica, cuando dice que hoy en día comunicación es solo intercambio de información.

Cuando acaban las estrategias comienza el amor. Creo que no. La estrategia es al ser lo que el objetivo es al actor. La última artimaña es el silencio. La mejor de las contingencias.

Eugenio, Julia. Luis y Carolina. El Odín. Carmen Vals.  A veces el Teatro es una fiesta.

Hoy no es un domingo triste.

7 Comentarios

  1. Eider
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    Qué bien reencontrarnos y encontrar que nuestra tribu es más grande de lo que pensaba. Qué bien Eugenio, qué bien Julia, qué bien Carolina y Luis. Qué bien con Carmen, contigo. Qué alegría ver a Claudia, a Oli, Javi, qué alegría conocer a Dani. Ayer Claudia tenía dudas y le di mi opinión; yo necesitaba ayuda y Olivia me dio ideas… Estos pequeños encuentros me hacen vislumbrar con mayor claridad mi lugar en el planeta. ¡Que viva la revolución del arte! Hasta pronto y hasta siempre. Hasta ya, ahora. Con el corazón.

  2. Maria Isabel Antaño Garcia
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    No hace falta ser un revolucionario. Hace falta que la gente del Arte haga lo que hay que hacer. Eso es todo.

  3. Eider
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    Sí hace falta ser un revolucionario. Hace mucha falta, me temo. Hablaba el otro día con dos compañeros actores… Compartíamos nuestra sensación de pertenecer a una generación de transición en mitad de dos tiempos con discursos sociales muy diferentes. Hablábamos de las dificultades que acarrea cada tiempo y de nuestra condición vital de artistas negociando con el entorno y de cómo sin embargo, esa condición es permanente. No sólo para los artistas. La negociación con la realidad es para todos. Si la gente del arte hiciera lo que hay que hacer, ESO sería revolucionario. Pero, ¿qué es lo que hay que hacer? Tenemos el poder de generar discursos artísticos, plantearnos los problemas, de poner el dedo en la llaga y de decir lo que se supone que no hay que decir. También de observar la belleza, disfrutarla y reivindicarla. Eso es revolución. Revolución es construir un espacio, pequeño o grande, donde ser leal a uno mismo, al otro y libre a la vez. Revolución es escuchar, plantearse y decidir, probablemente, lo menos cómodo. Revolución es crear un espacio de luz, crear alternativas. Revolución es pensar y sentir. Revolución es juntarse y quererse. Revolución es querer ser feliz. Y hace falta.

  4. Florencia Recio
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    Opino que deberían existir…muchos más domingos como este. Antidomingo! Antidomingo de descubrir, de crear del vacío. Una realidad inexistente y verdadera, fruto del arte propio, y un y hasta algo guiado… exclama la manifestación fidedigna de ser un artista de tripa y corazón, que se enfrenta con uno mismo, para reinventarse otra vez …y lograr habitar otro ser.
    Abrazo desde Buenos Aires,
    Flopy. -🌞

  5. Maria Gainzarain
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    Stefan Zweig me da perspectiva en los límites que debemos transgredir, porque sus libros te dicen, soy bueno de esta manera…Y miro con sus ojos cuando me apropió de su visión del muno. Quisiera ser buena como lo es Stefan Zweig.

  6. Isabel Garcia Arteche
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    Claro que si. Y mas y muchyo mas. Sigue por favor.

  7. Maria Gainzarain
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    Revolucionario para algunos es cortar cabezas, como feminista para otros es cortar otra cosa..Muchos y muchos aseguran que no son revolucionarios, ni feministas…Como si estos conceptos conllevaran la guillotina. Siempre que alguien dice eso de “no, yo feminista no soy pero…” Para mí ahí se acabó la conversación para empezar con las preguntas ¿Qué es para ti el feminismo? Y lo mismo con la revolución. El teatro puede intentar transformar la sociedad o no. Y los artistas pueden ser revolucionarios o no.Según el equipaje ético de cada cual. Pero si el compromiso cómo artista, en el escenario es defender la dignidad de las personas, su libertad y su criterio frente a los convencionalismos arbitrarios, inyectando el miedo. El escenario es ese lugar de protesta aunque no muy visitado, por desgracia.Los poetas, los teatreros , los niños y los locos siempre en la vanguardia, hasta que muchos se dan la vuelta., al tener que ganarse la vida, y ese niño dentro de nosotros crece.Al final del camino sólo quedan los locos, sólo quedamos los locos.Y para bien o para mal la locura sí es revolucionaria.

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