El Tiempo Encontrado. Diario treinta y uno.

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Domingo 25 de marzo. Buenos Aires. El olor cuando salgo del avión lo impregna todo. Mientras Tanto no hay pasado. Ahora soy esto y en un rato el regreso a los ensayos del Trinche. Una vez mas hago lo que debo hacer.

Ayer a la noche. Mi amigo Goyo está un poco presente y un poco no. ¿Podemos pedir algo más? Cuando me voy me enojo. Le pido crear para querer vivir. Una vez más. Lo obligo al esfuerzo. Le pido que sea Piglia.

Martes 27 de marzo. Ensayo del Trinche.  Dolor y alegría. Hay pensamiento, pero alguien podrá acusarme de instalar una verdad. Me gusta estar donde estamos, aunque no transformara un carajo. Hay cosas que debo decir. Aunque mas no sea porque ya no las actúan ni el flaco Menotti ni Bielsa.. Me ocupo de lo que puedo.

Un grupo de amigos se junta para jugar contra España. El amigo principal no pudo venir y los españoles que no quieren compartir sino ganar, le hacen seis goles. Fueron pocos.

Miércoles 28 de marzo. Vamos a Rosario. Un lugar para ir. Nunca para vivir. Rosario. Hace más de 60 años que voy y vengo.

Viernes 30 de marzo. El Trinche en La Comedia. El personaje entra conmigo. Nos vamos a sentar en la primera fila y por primera vez en mi vida en un Teatro, aplauden antes de comenzar la función. Se aplaude al mito que ahora es real.

La gente de Central Córdoba en la mitad de la representación aplaude el No Gol.  Una violencia expresiva los impulsa y yo recibo que ese es el verdadero poder del Trinche. Resolver cuando es gol y cuando no es gol. Es lo primero que recuerdo haber escrito, cuando la obra era un monologo y se la ofrecí a Valdano para que me dijera que no le gustaba. No lo hizo. Dijo hay obra y yo que sabía que no la había espere la llegada de José Ramon Fernández que convirtió mi delirio Becketiano en una obra de Teatro. La culpa es de un autor que supo entender mi subjetividad tan atrevida en esa otra cosa que ahora es la obra. Una estructura sólida para contar de otra manera una pasión tan vulgar como lo es el futbol. Una vez mas José Ramon me ayuda a vivir en la escena. Esta es la tercera.

Sábado 31 de marzo. Beba es mi madre. Y la escucho buscando lo perdido. Rosario es aquello de una familia que tenía presente y futuro hasta la muerte de Papá. Ahora con ella que es mi prima acaricio sus manos y son las de mamá.

Viernes 6 de abril. Lima. Nueva historia con huellas de las buenas. ¿Qué hago aquí? Buscar que la vigencia de la palabra me haga cómplice de algunos y algunas. Rocío. Vera. Jussara ya lo son.  Tanta energía y mi amigo Goyo otra vez lejos de la vida. Espero amigo tan querido que esto se acabe y espero sin esperar.

Sábado 7 de abril. La Capital. Rosario. Algo contamos que alguien debía contar.

Domingo 8 de abril. Lima. Labcrea. Una casa. Una casa que es escenario. Un escenario que es casa. Toda la casa es una ventana hacia la escena. Otra vez transitando con los que quieren escuchar y dejo de ser viejo y puedo ser nuevo en cada palabra nueva y en alguna de las viejas que vuelvo a encontrar. Lima.

Martes 10 de abril. La muerte. Goyo no quiere más.  No quiero. No quiero. No quiero. No quiero. Quiero poder seguir hablando con mi amigo de Maradona y de Foucault, de nuestros amores y de las traiciones, de los cansancios y de la energía. De la muerte Goyo adorado,  de la que no te pude librar. Lo intenté con todo lo que pude. Lo demoramos bastante porque nos quedaban pendientes unos cuantos temas más. Habrá que dejarlos para la posteridad.

Miércoles 11 de abril. Las Universidades. Una por una. Todas las que tienen carreras de artes escénicas. Les cuento lo que creo y recibo con intensidad lo que en general ocurre. Gran inquietud y gran rechazo. Lo que no te hemos preguntado no queremos saberlo. Y yo hablo. Y Goyo habla conmigo y esto es cada vez peor. Muy solo. Medio científico y medio loco. Cabreado por la muerte del amigo de mi vida, pero vivo mientras miro ojos y cuerpos de profesores que se duermen. Recorriendo voluntades académicas como un estúpido empedernido en decir cosas que solo son medias certezas en un mundo de grandes verdades organizadas por grandes rentabilidades. Buen momento para el suicidio intelectual. Babilonia me regresa al sentido. Joel. Belén. Raúl. Menos mal que hay lugares para aterrizar.

Domingo 15 de abril. Concluimos Seminario. Sigo dando más allá de mi cansancio. Sin Goyo viviendo creo menos en todo, un silencio me arrincona contra el sentido y la palabra es vehículo para seguir vigente en la memoria de un actor de este siglo. Poco más.

Jueves 26 de abril. La pausa. Apague el diario. Once días de duelo. ¿Se dice así Freud? No tengo otra opción que seguir. La muerte arrastra consigo toda mi ignorancia. Ahora si. Ahora no. ¿Qué es eso? Ahora esta. Ahora no está. No quiero y no quiero. Ahora lo llamo 4831 0457 y no me atiende. ¿Hay alguien ahí?  Hablo con Fede. Mi hijo. Si que hay alguien.

Mirta me da fotos que Goyo tenía ocultas en un cajón. Fotos mías. Del año 70 jugando al baloncesto. Del 73 en la Playa de San Bernardo. En Mexico con Fede en el 80. En la puerta de La Biela en el 83. Él tenía fotos mías guardadas para no exhibir. Eran solo de él. Yo creo que eso es Amor. Deseo creer eso.

Me voy a especializar en esta tristeza. Eso hare. Te quiero tanto amigo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

4 Comentarios

  1. Flor
    | Responder

    El dice, que las lágrimas no te impidan ver el paisaje.
    Ella dice, por eso lloro, por que tengo algo que aprender.
    Que la vida es un misterio y no entendemos nada, y ante la muerte, uno entiende menos.
    Pero algo nos hace seguir.
    Bienvenido diario 31
    <3

  2. Maria Gainzarain
    | Responder

    Cuando se van los amigos se llevan gajos de nuestra memoria, aunque permanezcan con nosotros en sueños y en la lectura de esos libros donde podemos sentir en blanco y negro el desgarro de esos inesperados recuerdos.

  3. Ezequiel Miranda Capriles
    | Responder

    Con la fuerza de siempre. A pesar de todo.

  4. José Luis Espinoza
    | Responder

    Inmerso en el proceso de creación solo las convicciones que aparecen en los ensayos pueden ser avaladas por el público, aquel que en su experiencia recae el peso de un espectáculo, puede darse el lujo de ver cómo cada acción creada va siendo objeto de contemplación y en el mejor de los casos planta la pregunta adecuada en el espectador, no para ser respondida sino habitada, y eso genera lo que tanto anhelamos quienes en el teatro creemos, vamos educando un público que convertirá al teatro en su pasión!

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