El Tiempo Encontrado. Diario Treinta y seis.

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Lunes 25 de junio. Los aeropuertos. Madrid. Ámsterdam. San Petersburgo. El Mundial de Futbol que me debo y el Museo del Hermitage. Vuelve ahora Ilia Repin y los cosacos. Con ellos estuvimos Manolo Callau y yo. A veces Luppi nos lo permitía y éramos felices.

El desasosiego de estar en los aeropuertos. No me gusta. Ser sospechoso. Ser analizado. Toqueteado. Escaneado. Algo debo de haber hecho para estar sometido a esa exigencia y somos muchos y vamos todos juntos de un sitio para otro y algo de campo de concentración me interpela. Todos seguimos ahí porque queremos viajar y cada vez por suerte, somos más. En los aeropuertos me hago parte de un colectivo del cual no deseo formar parte. A pesar de ello ahí seguiré aceptando las condiciones que me imponen. Me someto.

Martes 26 de junio. Algunos kilómetros en el Palacio de Invierno porque Rembrandt se lo merece. Y los suelos que me obligan a bajar la cabeza y las pinturas de Rubens que me obligan a subirla y mis pies me piden no caminar mas y yo camino, aunque mas no sea porque ver el Nevá por la ventana mientras contemplas la historia de la pintura, es demasiado para perdérselo.

Un Campeonato del Mundo. El gol. La añeja pasión que regresa como certeza. Era eso. Abrazar a quien está junto a ti y al de adelante y al de atrás y celebrar un triunfo con alguien a quien nunca hemos visto y a quien nunca volveremos a ver. Con Camila fue la fiesta de un acuerdo tan vehemente como necesario.

Miércoles 27 de junio. Edgar Alan Poe. “Se audaz. Lee mucho. Escribe mucho. Publica poco. Aléjate de los ocurrentes y no temas nada.”

Una iglesia en San Petersburgo. La sangre derramada. Maravillosa a la distancia. Muy fea de cerca.

El Museo Ruso. Si. Si. Si. La carta de los Zaporogos. Tan enorme la risa. Tan sanguinario y tan pequeño el Sultán de Turquía.

Jueves 28 de junio. Siempre Goyo. Spinoza. No hay lógica en la pasión. Podemos no saber lo que queremos, aunque lo creamos. Cuerpo, pasión e imaginación. Todo junto.

El exilio. Sera el segundo y definitivo. Debo irme hacia la reclusión máxima porque no soporto el posibilismo que huele a toda la basura del mercado.

La indiferencia me da poder.

Viernes 29 de junio. Con Nuria Suarez. Ella tiene la palabra en política mientras Recortes Cero sigue accionando sobre una realidad que le da coherencia, pero no votos. El Foro quizás permita que el Mejor Futbolista del Mundo siga metiendo pelotazos filosóficos en la conciencia de un deporte muy vivo para el mercado pero muy muerto para la cultura.

Sábado 30 de junio. La playa. Una busca la arena y el sol y una vez mas el turismo que lo invade todo, me hace pensar que Adolfo Marsillac tenía razón. Mejor hacer turismo en casa con una foto de la Cala de Finestrat de hace 40 años entre mis manos que soportar el vandalismo organizado que hoy en día la invade. Carmen mira a cada turista y juntos tomamos la única decisión posible. Nos escapamos.

Domingo 1 de julio. Mi añejo catarro estacional vuelve una vez más.  Nos conocemos y casi no notamos la dureza de las condiciones del acuerdo.

Lunes 2 de Julio. Eusebio Priego. “Dar importancia a un hecho, a una persona, a una situación, a un objeto material. Importancia es un anexo incómodo al verbo dar. Dar funciona solo, sin importancia.”

Martes 3 de Julio. López Obrador. México.

Bisontes Negros. Coriolano. El Trinche.  Macbeth. Ella Recuerda. Sigo viajando hacia ese lugar de mi deseo donde tengo que comprobar que nunca llego. Eso tan efímero y tan eterno. ¿El retorno?

No puedo dejar de mirar. La llamada sigue vigente.

Mientras Tanto. ¿Alguien escucha?

Miércoles 4 de Julio. Son las seis de la mañana. En un rato de nuevo en un aeropuerto. El avión que me llevara hacia Buenos Aires. ¿A dónde voy?

Sigo viendo hombres armados detrás de los arboles en la calle Acuña de Figueroa. Esos que ya no están, alguna vez vinieron a torturarnos.

El cansancio y la energía. La mirada y lo que me dicen. El libro que no escribiré y el ensayo que nunca tendremos. Los besos que no te di ni me has dado.  Lejana tierra mía.

 

 

 

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7 Comentarios

  1. Jose Antonio
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    No me gusta el fútbol…definitivamente…después de ver, bueno, de intentar no dormirme, viendo a mi selección, me quedé con una sensación de hastío, de ganas de no hacer nada…no hice nada el resto de la tarde…creo que prefiero ver una obra de teatro, aunque me duerma también o no…vuelvo a ensayar, que grata sensación, el Previo ya no se olvida, esta instaurado en uno mismo, como el interruptor de la luz de la habitación, no necesitas buscar demasiado porque sabes que esta ahí y siempre aciertas…voy en busca de más interruptores, la Casa esta llena de ellos!

  2. Juan Carlos Benz
    | Responder

    Encontrar el tiempo y las palabras de Jorge, me mantienen flotando en la esperanza de navegar por el arte, la inyección de “técnica” fue letal ingreso a mi sistema (teatral) y de a ratos el síndrome de abstinencia quiere pelear, no me resisto.
    Debiera el día tener 48s, 24 de sol y 24 de lunas, se me acabo el tiempo (por lo pronto), ingrese al sistema y formó parte de los zombis, veo gente armada detrás de los descuidos, legado asqueroso que casi desapareció en este país, pero tantas cosas no desaparecerán, hay que pelear… Tantas herramientas para luchar y no las vemos, no te rindas Jorge tus palabras están cargadas de explosiones que matan la realidad que duele.
    El final anunciado de un mundial triste, empezó igual y terminó peor, reflejos del país. Lamentable.
    Sin más los abrazo.

  3. Juan Carlos Benz
    | Responder

    Encontrar el tiempo y las palabras de Jorge, me mantienen flotando en la esperanza de navegar por el arte, la inyección de “técnica” fue letal, ingreso a mi sistema (teatral) y de a ratos el síndrome de abstinencia quiere pelear, no me resisto.
    Debiera el día tener 48s, 24 de sol y 24 de lunas, se me acabo el tiempo (por lo pronto), ingrese al sistema y formó parte de los zombis, veo gente armada detrás de los descuidos, legado asqueroso que casi desapareció en este país, pero tantas cosas no desaparecerán, hay que pelear… Tantas herramientas para luchar y no las vemos, no te rindas Jorge tus palabras están cargadas de explosiones que matan la realidad que duele.
    El final anunciado de un mundial triste, empezó igual y terminó peor, reflejos del país. Lamentable.
    No es lamentable la creación. Punto.
    Sin más los abrazo.

  4. Carlos Soria
    | Responder

    A mí tampoco me gusta el fútbol, aunque respeto totalmente a las personas a las que les gusta o lo siguen, nunca me gustó y esto me ha dado la oportunidad de mirarlo desde fuera, tiene cosas buenas sí, pero la mayor parte del tiempo lo que ve uno son fanatismos sectarios en ocasiones muy extremista, además creo que está pervertido el deporte cómo tal, ya que se asemeja más a un espectáculo, ojalá siempre fuera abrazar el que tienes detrás de ti delante a los lados y celebrar juntos, pero no siempre es así por eso me gusta citar medio en broma “no creo en doctrinas religiones grupos de gente demasiado grandes o equipos de primera división porque creo que eso es lo que trae las desgracias al mundo”

    El campo de concentración he vivido la misma sensación cada vez que uno se sube al avión al metro etcétera incluso algunos casting de esos de cientos de personas, casi parece que estamos pasando la cámara de gas con la única esperanza de sobrevivir a ella.
    Cómo me hubiera gustado estar en el museo para ver esas maravillas.
    Hombres armados detrás de los árboles. Increíble supongo que esa sí que es una experiencia de esas qué te hace perder de un plumazo ilusión de control. Siento una total empatía con eso que dices. Gracias maestro fuerza. Un abrazo muy grande

  5. Ezequiel Miranda Capriles
    | Responder

    Y todo es asi por

  6. Ezequiel Miranda Capriles
    | Responder

    Y todo es asi, Todo.

  7. laura
    | Responder

    Leerte siempre
    Quererte siempre
    Admirarte siempre

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