El Tiempo Encontrado. Diario cuarenta y dos.

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Jueves 4 de octubre. Madrid. Una ciudad que no era la mía. Una ciudad que me habla de cosas que puedo escuchar. No es Buenos Aires. Escucho. Me invade el turismo y vivo la contradicción. Dan de comer a mucha gente y yo me atrevo a rechazar su violencia de presencia y ruidos.

Viernes 5 de octubre.  Duermo mal. Catarro. Escribo a las 5 de la mañana y ya sé lo que quiero.

Algo se acurruca a mi lado. Sera una manera de hacer silencio una vez más.

Sábado 6 de octubre. Me escribe Dani. Ya me escribió Bea. Les tengo tanta fe que de seguro debo estar equivocado. Es muy malo confiar tanto en los actores. Pierdo todo objetividad. Me arrastran hacia el amor

Domingo 7 de octubre. Escribo. La astucia del cuerpo. Me llama con una fuerza nueva. Como si por momentos pensara que no voy a poder soltar este libro. Y de pronto hace unos minutos asumo que mi tema con la técnica en el trabajo del actor puede acabar por ser un genero literario. Eso me condena a la literatura y me expulsa de lo técnico.

Lunes 8 de octubre. Comienzo curso 2018/2019. Asombro. Duda. Situaciones. Filosofía y técnica para el que actúa.

La realidad, por un lado. El pensamiento que si tiene suerte atrapa algo de esa realidad y al final las palabras. Parece mentira. Pero el teatro siempre empieza por ahí. Siempre las palabras invitando y acechando. El enemigo necesario.

Martes 9 de octubre. Con Pablo Silva en casa. Conjunción inevitable de distancias y cercanías. Ambos somos de un universo reconocible. Sin embargo, sus deseos no son los míos. Hacemos el esfuerzo de acercarnos. Dalmiro contempla.

Me mantengo en circulación porque no dejo de encontrar sentido en cada ensayo. Incluso en los ensayos que no presencio. La técnica repara la ausencia. Con creces.¿ A quien le importa todo eso?  Este diario que leen cuatro melancólicos, es una prueba mas de mi distancia con la profesión que no habito ni represento.

Miércoles 10 de octubre. Digo en clase. El mundo es una mierda. Siempre al borde de la catástrofe con los Bolsonaros y los Trump de turno que se encargan de amargarnos la semana. De pronto puedo pensar que nunca ha sido diferente. Uno se acostumbra y estar al borde del desastre es un ejercicio de resistencia. Una manera de homenajear al Arte.

Mi madre cumpliría 104 años. Sigo recibiendo regalos de ella.  Así era mi madre. Inspiradora.

En Buenos Aires ahora están ensayando. Flopy entenderá que la desconfianza no es una condena. Cada viaje de Pablo me da un poco de miedo. ¿A dónde va?  Algo se me ha pegado, muy pegado, de unos bisontes que algunas veces fueron negros. Ahora con Hemingway de delantero centro, son leones. Leones y bisontes negros. Un cruce casi perfecto.

Jueves 11 de octubre. Ambrose Bierce.” Sabiduría. Tipo de ignorancia que distingue al estudioso.” Gracias Carlos Tkach.

Hay quienes leen libros que les sugiero y no logran acabarlos. Se repite un lugar de la no conclusión como renuncia. Es imposible acabar la mayor parte de los libros si no se ama la acción de leer. Tener el libro entre las manos y vivir el singular deleite de la continuidad. Luego no te acuerdas de nada. Aunque sepas que lo has leído. Carece de importancia el recuerdo de lo leído. No se lee para recordar. Se lee porque da placer leer. Algún resto queda. Solo eso.

Viernes 12 de octubre. Hablo y fantaseo con Jesús Noguero. El actor que mejor hace silencio. A la noche convierte Luces de Bohemia en un lugar para el cuerpo. No se olvidó de callar, pero su técnica habla.

Sábado 13 de octubre. Ella Recuerda será una fiesta. Durante cuatro horas nos decimos que si a la ilusión. Renovamos el pacto iniciado en una isla de Cartagena. Es nuestro deseo.

Domingo 14 de octubre. Me asusto con Macbeth y podemos renacer en una hora. Una vez mas descubro que entrar por otro lado es lo difícil. Son Ana, Carmen y David. Lo son.

El amor está encriptado. Siempre. No damos para más.

 

 

 

 

9 Comentarios

  1. Flor
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    Si hay solo 4 puestos para melancólicos que leen tu diario, ya voy avisando que uno es mío 🙂 acá Buenos Aires y nosotrxs un poquito ya te extrañamos!

  2. Eusebio
    | Responder

    Sin duda uno lee por placer, da igual cuánto recordemos. Los pasajes cambian, los modificamos o quizás los olvidamos para siempre.
    Tú siempre mezclas poesía, filosofía y corazón. Las imágenes resultantes son una mezcla de belleza y honestidad.
    Gracias.

    Un abrazo.

  3. Teño
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    Me pido “segun” en este delicioso terrenito de Melancoland… A la mierda el tiempo.

  4. Vilma Restrepo Gil
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    Me afilio a la lectura de los melancolicos. ¿puedo?

  5. laura
    | Responder

    Che somos mas de cuatro melancólicos!!!
    ha de ser que somos varios los que vivimos al borde del desastre!
    Te quiero Eines!

  6. Bea
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    Aquí estoy. Vivo pegada a tu melancolía, tu diario, tus reflexiones, tus dudas, tus fantasías, tus ilusiones, tus decepciones, a cada uno de tus latidos…desde aquel día en el que que tú me buscaste y yo te encontré.
    En tu blog, te acompaño siempre en la sombra, quietecita, callada, reflexiva, interiorizándote, conociéndote, leyéndote más allá de lo que escribes, haciéndome pequeñita abrumada ante tanta verdad, sin poder encontrar la palabra exacta que defina lo que siento.
    Maldita palabra.
    Y me doy cuenta de que es en cada ensayo donde me atrevo a darte la respuesta que por aquí se hace ausente.
    Puedo mirarte a los ojos con el cuerpo. Y, entonces, brotan las palabras.
    Dejan de hacerse enemigas.

  7. Carlos Eduardo Tkach
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    Gracias por las gracias.
    Apruebo que no leemos para recordar sino por placer y que algo queda aunque no lo sepamos. Pero es placentero darse cuenta. Lo sentimos como un capital acumulado. Me parece

  8. Cecilia
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    Un tiempo encontrado que echo de menos cuando no está.
    Una micro ciudad que se me acurruca y me inspira con los días.
    Y le tengo fe a todo lo que cocina en mi interior.

  9. Maria Gainzarain
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    Menos mal que nadie recuerda lo leído, se cierran las ventanas tras la ventilación. ..El aire renovado letra tras letra…No soy sólo yo.

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