El Tiempo Encontrado. Diario cincuenta y seis.

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Domingo 11 de agosto. Stanislavsky. Invocado. Un sincretismo que todo lo autoriza.

Lunes 12 de agosto. La ilusión surge contra el desastre. A un politico que asesinó la ilusión de un pueblo no le quedaba otra salida que el fracaso. Yo miro desde tan lejos y estoy tan cerca. Tengo miedo de no estar ahí para acompañar la alegría y los grandes temores de una tierra que siempre regresa a algo amado y temido.

Los políticos argentinos como Macri utilizan a los más vulnerables para poder ocultar lo que roban. Explican la justicia para robar mejor.

Martes 13 de agosto. Budismo. El deseo es el enemigo a quien hay que vencer. Sin deseo no hay sufrimiento. ¿Pero hay vida?

Miércoles 14 de agosto. Con Dani Méndez. Seguiremos ofreciendo al Arte el ritual que más le agrada. Un buen ensayo.

Jueves 15 de agosto. En Medellín se actualiza un pacto. La mirada. El instante.

Cada entrada de este diario traiciona lo que mucha gente espera de mí. El silencio. No tengo la convicción necesaria para callarme la boca y decir lo imposible.

Viernes 16 de agosto. Que es lo que me impide matar. Agredir. Maltratar. Creo que la mirada. Un amigo mío controlaba el móvil de su pareja. Si la hubiera mirado más a los ojos no lo habría hecho. Los maltratadores miran a la frente.

Kafka. Soy muy ignorante. Pero la verdad, de todos modos, existe.

Hace un tiempo no existía. En unos años no existiré. Me entretengo en la seguridad de lo inesperado. Las cosas como son. Lo transitorio es lo único que es.

Sábado 17 de agosto. Los dictadores dicen: destruyamos todo. A lo que quede lo llamaremos paz. ¿Las democracias que dicen? ¿Cómo definimos a los que se mueren en el mar?

El arte es mi hipocondría melancólica que da sentido. No se bien como me pasa, pero me pasa. Lloro unos segundos casi todos los días y luego leo o ensayo o escribo.

Domingo 18 de agosto. Mis manos saben esperar. El concierto número uno de Tchaikovsky como si se tratara de la suavidad de la piel que algún día volveremos a acariciar.

Lunes 19 de agosto. Un destello. Una frase. Una batalla perdida de antemano.  Soy una atracción turística en el universo de la escena. No más.

Martes 20 de agosto. Ecce Homo. Nietzsche. Mal se recompensa a un maestro si uno no pasa de discípulo. Me despido de Pablo Rodríguez.

Miércoles 21 de agosto. Lo humano es muy fácil si se entiende que es múltiple. Esa multiplicidad nos separa de todos y nos une a todos. Todos gozamos y sufrimos. Un poco de sol y algo de sombra. Nos hacemos viejos y morimos.

Jueves 22 de agosto. Abraham e Isaac. El padre detiene el cuchillo. Dios le habla. Se escucha la voz del hijo. Menos mal que soy ventrílocuo, sino me mata.

Viernes 23 de agosto. Aún no he conseguido un pensamiento ético y técnico completo y complejo. Demasiadas lagunas que trato de abordar, pero acaban siendo parches. No se si tendré tiempo y silencio para abordar las humedades.

Roberto en las Vistillas. Una palabra tan vieja y sin embargo hace bien. Repara. Construye.

Sábado 24 de agosto. Al comienzo los ensayos son una escalada. En la mitad no se lo que son. Ella Recuerda nunca dejo de ser montaña y ahora que no sé lo que es, me duele la perdida.

En Medellín me ocupare de los cartógrafos de Borges. Esos que están en El Hacedor. Animales y mendigos.

Domingo 25 de agosto. Quienes no están contra la técnica están con ella. Lo hacen, pero no lo saben. Es la historia de la humanidad. Siempre primero se hace y luego se sabe.

Lunes 26 de agosto. Esta la ley y esta lo correcto. La ley no debería ser poner textos de pie con imposiciones de un director autoritario. La ley no debería ser hacer algo para poder decir algo. La ley y lo correcto deberían ser lo mismo. Saber usar la técnica para construir un personaje. Seria la ley y es lo correcto.

¿Como hacer para que existan los directores y molesten lo menos posible?

Martes 27 de agosto.  ¿Quién puede vivir en el espacio en blanco que hay entre las palabras?  ¿Alguien dijo yo?

 

 

 

 

 

5 Comentarios

  1. Eduardo cossavella
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    La de Abraham e Isaac está muy buena.
    En cuanto a Buda, no se trata de no desear ponerla, se trata de no dejarla adentro. Abrazo.

  2. Susana Inés Pérez
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    Una de las cosas que admiro de ti, Jorge, es tu compromiso con el arte, pero siempre con los pies en la Tierra, como parte de este mundo, lo que implica un compromiso político, con la ética, con la técnica, en definitiva, con la vida. Me gusta esta doble vertiente, esta forma de ver. La comparto. Sigo pensando, al leerte, que este es un verano productivo: la mirada, el silencio, el deseo, lo transitorio, el instante… Noto en tus palabras una misión latente, que no se va, y una preocupación por el tiempo que necesitas para llevarla a cabo. Soles y sombras. Eso es. Creo que todos tus alumnos compartimos un poquito esa hipocondría melancólica. Hay épocas en las que vivo por y para la poesía. Entre tus reflexiones, inabarcables, veo la preocupación, la incomodidad y también la esperanza. Como dijo Vicente Aleixandre: ‘Cógete a ese brazo blanco. A ese que apenas conoces / pero que reconoces. / Yérguete y mira la raya azul del increíble crepúsculo, / la raya de la esperanza en el límite de la tierra. /Y con grandes pasos seguros, enderézate, y allí / apoyado, confiado, solo / échate rápidamente a andar… ‘ eso me transmite esta entrada del blog. Abrazos.

  3. María Gainzarain
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    Pasan los años y todavía me desespero por estructurarme, el cuerpo escapa por el lado ciego de la mirada y las palabras no desean pronunciarse. El mensaje es anónimo y la vida nos atraviesa como aquella locomotora en aquella primera sala improvisada de cine…El secreto puede ser dejarse llevar,, comunicar que hemos llegado a donde nadie nos espera ..Las ideologías son papel mojado y las religiones una aspirina para el pánico. ..¿Qué podemos expresar? ¿Qué hay más allá del ahora que no se deja editar online? Un cuarto vacío, algunas palabras en negro respiradas en blanco…y ahí estamos….

  4. María Gainzarain
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    Cuéntame un sueño me pide una actriz, le respondo que mejor soñemos juntas…A veces funciona

  5. Daniel
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    Quizás una de las entradas más sugerentes de todas las que he leído en este atrevido diario. Atrevido por la confesión y la transparencia. Me ha recordado una exposición que vi hace unos días en Santander del pintor canario Manolo Miralles. Un artista tremendamente coherente entre su obra y su compromiso político y social. Él decía:” el arte no debe serlo porque agrade (que no andamos en tiempos de buenas digestiones ni de reír por tonterías) sino más bien porque duela rabiosamente. Nada de explicaciones o entendimientos. El arte no puede ser el cómodo asiento de lo intangible, sino el camastro pavoroso de los pinchos donde nos acostamos todos para echarle un saludo intemporal a la aguardadora muerte”.
    La cuestión del tiempo se vuelve la gran cuestión a medida que vamos cumpliendo años. No elegimos nacer pero una vez aquí anhelamos permanecer. El tiempo se vuelve el gran valor de la existencia. Y la pérdida del tiempo se vuelve corrosiva. Ese huir del tiempo, ese “tempus fugit” se produce cuando no somos capaces de densificarlo. La eternidad no está en el más allá sino en el aquí y ahora. Se dice que el artista busca ganarle el pulso a la muerte inmortalizándose a través de su obra. En el fondo todos deseamos lo eterno, lo que no muere, lo que permanecerá siempre. Y al final ¿qué será eso, qué es lo que quedará? Lo que amamos.

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